EN LAS ARENAS DE ARRAKIS

jueves, 23 de marzo de 2017

H.P. LOVECRAFT: EL SEÑOR DEL TERROR COSMICO







H.P. LOVECRAFT: EL SEÑOR DEL TERROR COSMICO

PRIMERA PARTE



Para mí querido hermano Luis,
que todos llamaron Marcelo
quién me enseñó a leer






Howards Phillips Lovecraft es uno de los escritores más singulares de principio del siglo XX, hombre de genialidad y de grandes dotes intelectuales, se ha ganado un sitial entre los escritores de la centuria recién pasada. Su estilo de escritura, sus relatos de terrores cósmicos y su capacidad para inducir a otros a escribir sobre sus ideas crearon alrededor de él un aura mítica sobre su vida y obra. Mucho de lo que se dice de su persona fue su propia creación, quien ayudó a alimentar el mito con silencios inculpatorios o comentarios epistolares que en ningún caso representaban su verdadero pensamiento, lo hacía con la clara intención de crear <<el misterio>> alrededor de sí, ese juego infantil que tanto gustan a muchos escritores de ficción, es importante tener presente que esos mitos que <<otros>> tejieron sobre su vida  para mal, por supuesto, no eran parte del juego del propio Lovecraft. En los ensayos anteriores como <<Howards Phillips Lovecraft: El Viajero Del Mundo Real>>, hemos estado rompiendo ciertas ideas creadas por sus fanáticos que dieron rienda suelta a sus propias imaginaciones para exponer sobre el oscuro de Providence una serie de informaciones que han resultado del todo falsas, como que era misógino, sufría de acrofobia o era miembro de una secta hermética y que lo que en realidad deseaba era predicar el agnosticismo. En esta tercera entrega, que además es un tributo por ser el mes en que se conmemora su sensible fallecimiento (15 de marzo de 1937), exploraremos y analizaremos sus ideas narrativas, esa revolucionaria teología cósmica muy personal basada en terrores sin nombres y la inconmensurable grandeza del universo, a través de este análisis podremos comprender sus verdaderas motivaciones para escribir aquellos relatos que a la postre lo llevaron a la fama.
Al soñador de Providence no debemos verlo solamente como el escritor que tuvo la fuerza para crear un estilo de relato, un mito y todo un movimiento literario a su alrededor, sino que también fue un reflexivo pensador que tuvo la capacidad como genio de vislumbrar los problemas reales del siglo XX. Los cuales plasmó en sus escritos, tanto explícita como implícitamente, así podemos ver temas como es la pérdida de la identidad individual frente al “hombre masa”, la aparición de las ideologías totalitarias como son el fascismos, el comunismo y la democracia liberal, esta última hoy en día considerada como un “valor moral” en nuestra sociedad, el inicio de una economía acelerada de consumo, en otros términos, el triunfo del <<nihilismo>> o <<la desvalorización de los valores supremos del hombre>> de lo que otros autores se hicieron cargo antes que él, como el ruso Fiódor Dostoyevski o el alemán Friedrich Nietzsche. Fueron esos elementos los que inspiraron por un lado y aterraron por otro al oscuro de Providence, parar escribir sus mal llamados relatos de “evasión”, y decimos mal llamados relatos de evasión producto de que lo menos que deseaba era ser entretenido para un público ávido de escapar de la rutina, él quería exponer sus ideas sobre la problemática de occidente para que fueran reflexionadas por muchos, su deseo quizás más íntimo fue captar la sutileza del grave problema que enfrentaría en las décadas posteriores el hombre occidental y presentarla como un terror más allá de la realidad, y por ello trató de crear una respuesta válida como solución a éste conflicto existencial del hombre, es decir, una literatura que fuera un espejo de la gran problemática de la sociedad.

La crisis producida por la Primera Guerra Mundial y el desplome económico de 1929, fueron el caldo de cultivo de esta literatura de evasión a la que se adscribieron importantes escritores como: Robert E. Howard, Robert Bloch y Clark Ashton Smith, solo por nombrar alguno de ellos. Pero a diferencias de estos y sin restar sus méritos personales en la construcción de mundos literarios, el soñador de Providence quiso dar un paso más allá del mero escape, más allá de los thriller y de las historias negras, para intentar construir una lógica de pensamiento, algo más sustancial y constructivo, que se acercara a las ideas superiores en las cuales se funda el pensamiento humano, y que fuera una respuesta válida a la vorágine del siglo XX, por ello se abocó a dar vida a una serie de pensamientos que devolviera la identidad a este caótico mundo occidental que va en franca destrucción.
 Con esta finalidad Howards Phillips  se puso de cabeza a crear un género literario de terror que dejara de lado los parámetros obsesivos decimonónicos como los licántropos, los vampiros y otras tradiciones folclóricas europeas y lo empujara hacia una concepción de un mito nuevo, una visión religiosa - científica “Cósmica del Terror”, en otras palabras, lanzara al lector abruptamente a enfrentar los problemas más complejos del hombre del siglo XX, que será “la angustia existencial”  y “el vacío del mundo”, vacío que se intenta llenar con “cosas” como: el consumismo exagerado, el fetichismo y el narcisismo. Para esta creación cósmica de terror, o sea esta nueva creencia, Lovecraft comprendió de plano que debía construirla sobre un cimiento  <<mágico>>, y que mejor para ello un libro inicial, esta idea  se debe comprender como el principio mítico de la creación de todas las cosas, según el historiador Oswald  Spengler las civilizaciones se sostienen siempre en algún texto “mágico” en donde la fuerza de la palabra hablada se plasma en la palabra escrita creadora, por ello el oscuro de Providence ve como necesario la construcción imaginaria de este supuesto grimorium, para ello  crea un libro inicial, un texto tan terrible y terrorífico que solo el hecho de nombrarlo desencadena la tragedia, nos referimos al “Necronomicrón” que al igual que la Biblia o el Corán tiene el poder divino de la palabra creacionista, poseedor de una verdad en la cual se sostiene una civilización completa, con esto no deseo alimentar la imaginería de muchos que creen en la existencia de ese libro y la calidad de agnóstico de H.P. Lovecraft, él no pensó esto como una religión sino como un elemento estético que diera base a una visión de los problemas de Occidente.

Esta necesidad para Howard de construir su propio mito creacionista se debió en parte a que él no tiene ninguna creencia en el cristianismo, que es el motor civilizador de occidente, aún más al igual que Nietzsche, cree que parte de la decadencia vital de la civilización occidental está sustentada en la religión “de esclavos” o sea el cristianismo, por esta razón le gustaba presentarse como un hombre totalmente ateo, racional y científico, aunque en la práctica no era así como veremos “…era un racionalista consumado por lo que para él la religión era un sistema de creencias absurdo que sólo brindaba frustraciones, síntoma claro de la modernidad.” La familia de Lovecraft era cristiana vieja, su padre profesaba el anglicanismo, mientras que su madre era anabaptista, al igual que su abuelo y tías, por tanto el joven Howard vivió en un mundo religioso cristiano bastante rigorista, que nunca estuvo en consonancia con su imaginación creadora y critica, cuando era pequeño asistía a la escuela dominical anabaptista, pero nunca demostró gran interés, no creía en las historias bíblicas en general, carecían para él de todo gusto mágico que debe tener un relato, más bien comprendía estas narraciones como dogmatismo sin sentido estético y racional, o sea, en otras palabras carecían a su juicio de vitalidad , por esta razón, después de sus estudios bíblicos se sumergía en sus lecturas de las “Mil y Una Noche” en donde extrajo su primer seudónimo de “Abdul Al – Hazred” con el cual firmó sus primeros escritos y poemas, posteriormente lo transforma en el personaje demente que había logrado recopilar un libro siniestro por sus conocimientos sobre tiempos “inmemoriales”  denominado el “Necronomicrón”, que nos dice el propio escritor de esto “hasta donde puedo recordar claramente, me encantaban las ideas y las historias extrañas, y los escenarios y objetos antiguos. Nada me fascinaba tanto como pensar en alguna curiosa interrupción de las inmutables leyes de la naturaleza, o en alguna intrusión monstruosa en nuestro mundo de seres desconocidos procedentes de los ilimitados abismos exteriores” (Autobiografía, 1933). El interés de utilizar su seudónimo inicial y asociarlo con su  personaje demencial está claro, su deseo intimo era crear un nuevo mito que fuera capaz de luchar con los mitos occidentales que estaban destruyendo la civilización, así como Friedrich Nietzsche utiliza al primer profeta predicador de un Dios único, el persa Zaratustra, como el hombre que expondrá la verdad más liberalizadora al género humano que no es otra que <<Dios ha Muerto>>, así también  Lovecraft inicia su mito del terror onírico con su primera creación, el loco árabe Abdul Al – Hazred, el cual trae una verdad liberalizadora, porque toda verdad libera, aun cuando sea aterradora como es en este caso, y esta verdad es que el universo está inconmensurablemente  plagado de seres indescriptibles, en donde el hombre juega un papel menos que segundario, solo esperando su total aniquilación por las fuerzas cósmicas, este conocimiento trágico es entregado a pocos, solo a iluminados en las verdades científicas – chamánicas, pero estos hombres sabedores de esta verdad vital no pueden hacer nada por cambiar el destino trágico de la raza humana, solo evadirse en la locura o la muerte, así las ideas del soñador de Providence  se ajustan a los conceptos nietzschianos de la imposibilidad de la salvación para la civilización de masa y solo la huida por parte del superhombre de la realidad le permite ese pequeño respiro existencial.

Fue tanta la fascinación de Lovecraft por este mundo anti - cristiano, o sea, incorrupto, que pasó de amar lo oriental a lanzarse a los brazos del mundo helénico, mundo que representaba la racionalidad pura y un destino real en el hombre a través de una moral basada en el <<arete>>, nos referimos a la moral del <<Héroe>> como “Aquiles” o “Héctor” de la Ilíada, esto lo llevó incluso a cambiar su seudónimo árabe, por uno de origen latino republicano, se pasó a llamar <<Messala>>” que significa <<Nacido en Messina>>, escucho con placer las historias de su abuelo sobre Italia, escavó en museos y en bibliotecas sobre este mundo leyendo una y otra vez la Odisea. Fueron a tal punto sus deseos obsesivos, que inició una especie de culto pan helénico a los dioses olímpicos, sobre todo al dios “Pan”, símbolo de la vitalidad, pero también asociado al terror, al cual le dedicó un sendo poema.

Demasiado pronto desperté con pesar
y volví a las moradas de los hombres,
Pero en valles campestres yo querría vivir
Y escuchar de nuevo la flauta de Pan.
De “Poemas fantásticos” – Septiembre de 1902


Pero el concepto racionalista que Lovecraft encontró en la cultura helénica no se debe definir a tabla rasa como un cientificismo decimonónico, o sea, como un seguidor acérrimo de la ciencia pura y sus verdades, más bien, para el oscuro de Providence, la ciencia representaba el punto de partida en la búsqueda de las verdades ocultas, mágicas y aterradoras, la ciencia, por lo tanto,  es un camino seguro para llegar a niveles superiores de conocimientos herméticos, como lo comprendieron ciertas escuelas religiosas helénicas, como por ejemplo los “pitagóricos” o los seguidores de “Hermes Trimagestor”, por tanto lo racional es la ante sala para poder percibir verdades imposibles de comprender, como estas verdades son en sí mismas inabarcables, solo la  locura queda como única salida real a una persona para exponerlas al mundo, recordemos en este punto al “Loco de la Gaya Ciencia”, el cual como profeta de las verdades misteriosas del hombre grita a voz en cuello que “Dios ha Muerto”, anticipándose a Zaratustra, casi como una parodia de “Juan el Bautista”, así también cada personaje de los relatos del oscuro de Providence se trasforma en profeta de esa verdad encontrada en el Necronómicron, por esta razón, solo le queda gritar la verdad aterradora que se avecina “La obra de Lovecraft tiene una imperativa necesidad de lo numinoso, pero al mismo tiempo no puede negar la coherencia del pensamiento racional. Y es justamente en medio de esta dialéctica: la necesidad de lo mágico y lo irracional, la imposibilidad de creer en doctrinas religiosas y la aceptación del pensamiento racional, que concibe su mitología”.


H.P. Lovecraft en sus escritos desata el juego narrativo dialéctico, es la  confrontación entre el conocimiento y las fuerzas cósmicas que apenas se pueden comprender, esta lucha se presenta de antemano perdida, porque el hombre deberá enfrentarse a la ignorancia que lo rodea en la sociedad occidental de la primera mitad del siglo XX, para luego tener que luchar contra las fuerzas cósmicas, el hombre, éste grano de arena no puede combatir contra los poderes del cosmos mismo, pero si bien la lucha está perdida de antemano como si fuera una tragedia griega, no es lo importante en el relato sino el enfrentamiento, es conocer la verdad, exponerla y luego sucumbir en la locura máxima o la muerte como elementos de escape a esta realidad, al mejor estilo de las tesis de Nietzsche, cuando éste último habla de la huida del “Super hombre” hacia las tierras primigenias hacia la naturaleza virgen, a las montañas en donde no puede llegar la mediocridad del mundo occidental o hacia la locura, único elemento de irracionalidad pura, como vía para forjar la verdad concreta del hombre el concepto máximo del “Héroe”, por tanto los profetas - protagonistas de las narraciones de Lovecraft tiene esa característica del héroe.
Pero sí bien los relatos del oscuro de Providence están empapados de esta tragedia, esto en realidad no es lo importante en la narración, sino que , más bien, el centro directriz del relato  es la lucha, una oposición creadora, que le da dinamismo y fuerza al relato, por esta razón los textos se inician siempre con un prólogo en donde el protagonista nos coloca de antemano en guardia: “estoy loco”, “el relato que hare me traerá la muerte, pero es mi deber de decirlo”, está es quizás la victoria máxima a la que aspira la historia de terror, a la lucha, es el “héroe”, el “caballero inglés” que se enfrenta a las fuerzas del universo y será derrotado, pero derrotado dando esa lucha épica, combate que en definitiva es la gesta de la vida misma. El deseo del soñador de Providence como dijéramos era construir una respuesta literaria a esos problemas del siglo XX que sirvieran para contrarrestar el tormento del hombre frente al vacío de la existencia, de ahí que exploró el horror como única vía para tal efecto.
Por este motivo en el desarrollo de su literatura, éste concibió  la experiencia de lo fantástico como una emoción muy personal de cada lector y que él la vio enraizada al miedo mismo, emoción que para nuestro escritor tenía una singular perfección El propio Lovecraft concebía la experiencia de lo fantástico en la literatura como una emoción personal de cada lector y profundamente vinculada con el miedo (Todorov, p. 31), ya que era profundamente irracional, a diferencia de la risa como la observa Nietzsche o Freud, que si bien es un elemento esencialmente humano y está unido a la irracionalidad inicial, ésta luego toma formas perfectamente racionales. La risa apunta a lo ilógico, al enfrentamiento con las mecánicas del mundo, pero al mismo tiempo es la repuesta pensante al hecho mismo que provoca la risa, por esta razón, enfrentar al mundo y sus cuestionamientos con una gran risotada es enfrentar desde un plano humano la adversidad del mundo, así se puede apreciar en “El Lobo Estepario” de Herman Hesse. Mientras que el miedo es un componente relacionado con una defensa de la vida frente a la muerte, una huida para salvaguardar la existencia, cuestión que es puramente animalesca e instintiva, no tiene los filtros de la razón como la risa, cualquier animal al ver su existencia en peligro huye para salvarse, es a este sentimiento “puro” al que desea apelar el “Soñador de Providence”. Por lo tanto, los componentes que conforman la obra de Lovecraft se pueden catalogar como literatura de horror.

En 1922 el excéntrico de Providence está preparado intelectualmente para lanzar sus ideas entre los hombres, por primera vez muestra el concepto del terror cósmico en un cuento llamado <<El Sabueso>> (The Hound), en esta obra muestra como existe un libro de tiempos inmemorable que solo su nombre es sinónimo de un horror que no se puede explicar con palabras, pero que existe. Pero también la narración nos presenta un problema existencial del hombre contemporáneo, que es la rutina, ese elemento destructor de la vida, por este motivo los dos amigos protagonistas del cuento se juntan para enfrentar este elemento de la vida industrial a través de acciones deplorables como es el saqueo de tumbas, pero que al mismo tiempo guardan la excitación de los sentidos, en otros términos, la vida misma, durante este proceso es en que ellos se dan cuenta de una verdad que ésta más allá de la razón y deben enfrentarla, pero seguros que sucumbirán frente a ella.

CONTINUARA..........


sábado, 18 de febrero de 2017

UN APROXIMACIÓN AL ENSAYO: "PHILIP K. DICK, UN VISIONARIO ENTRE CHARLATANES"

UN  APROXIMACIÓN AL ENSAYO: "Philip K. Dick, un visionario entre charlatanes"

              
              Hace aproximadamente unas cuatro décadas, el irreverente e incisivo escritor polaco Stanislaw Lem escribió un ensayo que sacó ronchas y que a la postre sería la piedra angular de su expulsión como miembro honorario  de la Sociedad de Escritores de Ciencia Ficción y Fantasia de Estados Unidos, honor que poco le importó perder dicho sea de paso.  Creo pensar que cuando Stanislaw escribió este reflexivo ensayo que títuló  "Philip K. Dick, un visionario entre charlatanes", más que realizar un análisis de una obra en particular del escritor norteamericano llamada Ubik, la cual Stanislaw consideraba una de las mejores en el género de aproximación y que incluso tradujo al polaco, lo que realmente deseaba colocar en la palestra para ser debatido en forma seria era el irregular nivel intelectual mostrado tanto por los escritores como por las obras de aproximación, fantasía y thriller policiacos que existían por aquella época en el país del Norte y además cómo la industria de las editoriales era responsable de esta devastación impune de este subgénero literario en post de motivaciones egoístas y muy lucrativas que se sostienen en esa vieja y pervertida ley de la oferta y la demanda, que es en la practica la raíz del problema. Este descarnado panorama presentado hace ya largos años lejos de solucionarse se ha ido incrementando en forma geométrica hasta llegar a niveles escandalosos el día de hoy, de ahí que el texto de Stanislaw tenga ya características de profecía auto cumplida y sea totalmente vigente.

            La pregunta que se hizo Stanislaw y que muchos nos la hemos realizado más de alguna vez: cómo es posible que, conviviendo en la misma casa literaria, existan novelas tan profundas y reflexivas como “Solaris”, “1984”, “Un Mundo Feliz” y Ubik, solo por nombrar algunas, que poco o nada tienen que envidiar a las grandes obras literarias,   junto a operas espaciales, aventuras galáxicas, robot felices o teléfonos asesinos, el escritor polaco debió pensar en ese momento que la familia literaria de este subgénero tenía un verdadero y muy serio problema de disfuncionalidad. Ahora, claro está, todo problema de disfuncionalidad posee un origen o causa primera, que en este caso es el consumismo de mercado sostenido en una población habida de escapar de la pobreza de su vida rutinaria y la soledad espiritual. Se podría decir y parafraseando al Papa Juan Pablo II: la tremenda soledad existencial producida por un sistema de consumo esclavizante, lleno de deudas y compromisos a futuro que ha logrado encadenar los objetivos últimos del hombre que son su trascendencia y redención, los cuales se logran a través del camino del conocimiento, pero el sistema alienante ha cambiado esto, por  un mero “vivir el día”, en otras palabras, el hombre occidental ha perdido la felicidad de los sueños y todo lo que le ha quedado es alimentar su bienestar y entretención, mientras espera impávido la muerte (Sollicitudo rei sociales; Philip K. Dick).
En este panorama sombrío es en donde se destaca el accionar de las editoriales, las cuales a diferencia de décadas pasadas en donde realizaban verdaderos filtros de los libros que publicaban, colocando un énfasis especial en aquella literatura reflexiva, critica y profunda, le han dado paso a la nueva literatura, aquella que genéricamente la han denominado de “Best Seller”, o sea, la más vendida, por tanto el accionar con la cual se mueven estas empresas es justamente masificar las ventas a gran escala, lo que implica que deben hacerse cargo de ese mercado que solo desea entretención, por lo que las editoriales han creado verdaderos grupos de “expertos” que trabajan para ellas, para olfatear aquellos relatos que por diferentes circunstancias podrían transformarse en un “Boom” comercial, como este parece ser el único criterio a utilizar no se debe esperar gran calidad en la narrativa en general y esto mismo ha hecho que los escritores comprendiendo estas reglas explicita e implícita de las editoriales decidan de buenas o malas ganas ajustare a los hechos consumados, realizando trabajos mediocres pero entretenidos, aunque existen ciertas excepciones en esta regla.


Por tanto hay un juego de retroalimentación entre las editoriales y la masa habida de circo, es casi una relación diabólica en la cual las editoriales deseosas de las superventas miran al público como un rebaño que solo desea consumir historias livianas y por tanto realizan esfuerzos de “publicidad” para convencer a esté con pequeñas cuotas de morbosidad y farándula, en muchos casos creado totalmente en forma artificial. Mientras el público que ya no actúa como individuo, sino como “masa” consumidora bajo el irónico concepto de ejercer un derecho individual a <<escoger libremente>>, sin darse cuenta de que ya escogieron por ellos, se lanza frenéticamente al consumo que le permita la evasión, ese tan necesario opio. Viendo este esquema desde lejos, algunos podrían considerar erróneamente que los consumidores  de estos textos son personas con inteligencias más bien mediocres, pero esto no es tan efectivo, mucho de ellos son individuos más que capaces intelectualmente, pero es la <<rutina>> la que les ha adormecido esa capacidad innata en el ser humano de crítica, incluso en un afán de auto justificación de sus lecturas más de alguno a intelectualizado la banalidad que lee, estudiándola desde diversos puntos de vista, solo se debe hacer un pequeño recorrido por la web para demostrar este punto.
Ahora bien Stanislaw no crítica en su ensayo la existencia de este tipo de narraciones, muy por el contrario cree firmemente que su existencia se da por dinámicas sociales que escapan a la fuerza de pocos, pero lo que le produce angustia y rabia al mismo tiempo es que este tipo de narrativa se ha abierto camino de manos de las empresas editoriales para penetrar en el santuario de la buena y refinada literatura, y bajo el concepto de que son “éxito de ventas” sus mediocres narraciones puedan ser comparadas con la literatura profunda, ese es el verdadero problema que nos presenta Stanislaw cuando un escritor más bien básico en argumentos y desarrollo literario, con  estándares de léxico cotidiano se le otorga el premio National Book Award que ésta relacionado con todo lo contrario a lo que él realiza, es decir,  que el escritor es un verdadero aporte a la literatura y a la lengua inglesa, como muy bien dijo Harold Bloom, profesor y decano de Yale al referirse al tema ¿cuál ha sido su contribución?, esto es lo que se observa en el momento en que un escritor más bien mediocre de libros de auto ayuda y espiritualidad de la “Nueva Era” es nombrado miembro del ilustre grupo de la Sociedad de la lengua portuguesa en Brasil, es que estamos en un muy serio problema.
            Sería importante “rayar la cancha” como se dice en jerga futbolística, y para adelantarnos a esos fanáticos lectores  de autores “disfuncionales” que podrían realizar verdaderas apologías de los libros que leen tildándolos con parafernálicas y bizantinas palabras de “excelente”, “arte”, “me lleno completamente”, “me hizo sentir…”, entre otros tantos epitafios vacíos de contenidos, como las narrativas que tanto leen e igualándolas a notables obras literarias como “Cien Años de Soledad” o “El Reino de Este Mundo” sin ningún tipo de vergüenza intelectual, muy por el contrario algunos de ellos son capaces de descontextualizar frases de grandes escritores para apoyar sus pobres defensas, todo en post de enaltecer a sus ídolos.  Por lo tanto, una de las ideas más importantes que podemos extraer del ensayo de Stanislaw es que él no realiza un ataque al género de aproximación, fantasía y policial, más bien es una defensa de estos subgéneros literarios, ya que en ningún momento los tilda de “menores” o “básicos”, muy por el contrario, para él son simplemente un medio, un telón de fondo como cualquier otro para lograr un fin superior que es la reflexión  sobre temas trascendentes y existenciales en el hombre, a este respecto podría citar verdaderas obras maestras  de estos géneros que se me vienen a la mente como “Crimen y Castigo”, “El Nombre de la Rosa”, “El Jardín de los senderos que se bifurcan”, “Frankestain o el Prometeo de los Tiempos Modernos” o “Solaris”, la lista podría seguir extendiéndose casi al infinito, el tema es que estas obras citadas no solo buscan la mera entretención, sino que tienen como finalidad escarbar en verdaderos problemas laberinticos humanos, aquí se encuentra el meollo del asunto “nadie en su sano juicio se le ocurriría buscar la verdad sobre el crimen en las novelas policiacas. Si alguien busca esa verdad, tendrá que fijarse en Crimen y Castigo. Comparado con Agatha Christie, Dostoievsky es un tribunal de apelación más elevado, pero nadie en su sano juicio condenaría por ello las historias de la autora inglesa. Tienen derecho a ser consideradas las obras entretenidas que son, y la misión que se autoimponga Dostoievsky no tienen nada que ver con ellas.”


            El problema en general con los escritores de aproximación es que ellos mismos en principio se autodenominan de “entretención”, han aceptado este rotulo de buenas o malas ganas, lo cual no estaría para nada mal, pero luego en un extraño giro  de ciento ochenta grados, muy probablemente por la presión de las editoriales, mucho de ellos se sacuden el estigma de “entretención” para dar validez a sus obras catalogándolas de profundas y reflexivas, o sea, de un momento pasaron de narradores entretenidos a narradores intelectuales consagrados, con un papel determinante en la literatura y la sociedad, dando verdaderas cátedras de vacuidad, posando para las fotos en una postura como <<el pensador de Rodin>> y con miles de libros como telón de fondo, por tanto, siniestramente, ellos han realizado el juego macabro de las editoriales, esto se debe probablemente a que ninguna persona desea presentarse a sí misma como  “simple”, y como extensión de esto mismo ningún lector desea que se le tache de “básico” en sus gustos literarios”.  Es verdad que no todos los escritores “entretenidos” se presentan con esta careta de intelectual, algunos son lo suficientemente criteriosos  y sinceros para decir a voz en cuello que solo escriben en función de alegrar el rato a las personas, pues no esperan ser vistos como “genios”, sino como personas que tienen un talento para narrar, creo que dentro de estos pocos escritores muy honestos, y por lo cual, se debe hacer una mención especial es Stephen King, desgraciadamente para él su sinceridad no ha sido lo suficientemente fuerte y clara, aun cuando lo ha expresado en sus libros como IT o Misery y en entrevistas  en todos los tonos posibles, que él es un escritor de “entretención”, que le gustaría tener más capacidad, por su puesto, quien no, pero no la tiene, aún más en una entrevista dijo: “Me gustaría escribir la mitad de bien que Roberto Bolaño”, por tanto el problema de King no es King, sino sus miles de lectores a nivel mundial que al igual que el retorcido personaje de Misery <<Annie Wilkes>> se auto denominan “su primer fans” e “idolatran la vaciedad de sus relatos” exponiendo conceptos filosóficos, teológicos o sociales  que el escritor ni en sus más profundos y retorcidos sueños quiso decir.


            Un relato de entretención no es malo perse, como hemos dicho antes, no tiene una carga artística, ni busca una finalidad superior, simple y llanamente es <<entretención>>, para un lector aburrido de los largos viajes en las megas ciudades después de estresantes horas de trabajo, como no resultara evasivo entrar en el mundo de las conspiraciones fáciles de deducir, de hecho no se deducen sino que se le entrega en una bandeja, leer sobre el intelectual “Robert Langdon” de la saga del escritor Dan Brown,  quien realiza una burda síntesis histórica en un solo capitulo, desenterrando una verdad velada por siglo. Con respecto a esto último, para avalar su relato conspirativo, debe decir que es un excelente medio de relajación, pero no de reflexión, sería muy torpe creer los pobres argumentos del libro y darlos por un hecho real, estaríamos en frente no solo de un lector pobre en ideas, sino que además esquizofrénico, pero esto no sería la culpa de Dan, puesto que el libro nunca busco este punto en particular.
            En este momento los detractores de Stanislaw podrían realizar una pregunta de perogrullo ¿Cómo se podría saber cuándo una novela es solo de entretención o es más que eso? Adelantándose a ese tipo de conjetura, el escritor polaco nos habla del método comparativo. Para poder utilizar este sistema, en primer lugar, el lector no se debe llevar por el “mero gusto” o “el impacto que causó en un plano afectivo de su vida”, eso es un argumento muy común, pero tremendamente subjetivo y que no sirve para un estudio serio de un relato,  algunas personas pobres en ideas y que buscan trascendencia fácil utilizan su poco desarrollado criterio intelectual como medida de todas las cosas, obviamente se escudan bajo el imperativo de ejercer su derecho de libertad, y si bien es cierto que cada persona tiene derecho a elegir “algo” que en este caso es leer, no es menos cierto que los argumentos a utilizar no pueden ser “bonito”, “impresionante” o “genial”, porque si bien estas palabras encierran un significado, no son en sí mismas una definición de porqué un texto es profundo en particular.  Por lo tanto, desechando “los sentimientos”, podemos comparar una narración con otra, por ejemplo,  Agatha Christie es quizás una de las más amenas escritoras del género policial inglés, en sus libros nos propone acertijos que resolver, siempre en un ambiente muy victoriano, pero si comparo sus obras con las de su coterráneo Chesterton relacionadas con el sacerdote - detective Brown, las obras de la señora Christie son más bien un entretenido relato, ya que Chesterton utilizando los elementos fundamentales de la filosofía escolástica para construir en apariencia sus simples historias de problemas policiacos. Bajo este parámetro de las comparaciones, podría dilucidar motivaciones profundas en una obra con amenos relatos y de esta manera el criterio del lector se profundizaría más, pero también cabe el riesgo de que el lector solo esté habituado a relatos de entretención y sea incapaz de poder palpar la complejidad literaria, dado que ese punto está atrofiado en su persona.  


En un tiempo que parece que el criterio subjetivo ha ganado la partida, aún quedan personas que pueden levantar la bandera de la lucha por una literatura seria y que no sea avasallada por unas editoriales habidas de beneficios y una población lectora pobre en criterio narrativo. El papel de los escritores es crucial y quizás determinante para exponer crudamente su trabajo como un “divertimento” y nada más, el caso de King debería ser imitado por todos estos escritores, porque ha demostrado tener honestidad a pesar de sus pingues ganancias, ser socio de editoriales e incluso con su propia productora de películas siempre ha dicho ser un escritor de entretención, que no busquen más que eso, porque no lo encontrarán, para eso lean otro tipo de libros. La lucha por contrarrestar la poderosa arremetida de las editoriales por posesionar sus escritores y libros como “serios” es impresionantemente fuerte y no escatiman recursos para criticar a todos los que se les oponen, no aceptando el concepto  que ellos tanto predican, es decir, “el derecho de expresión”, muestra de esto es el mismo Stanislaw que fue expulsado de la Sociedad de escritores de ciencia ficción y fantasía solo por ejercer ese derecho que tanto la nación del Norte ha predicado. La senda para reconocer las narraciones entretenida de la literatura seria está marcada, lo importante es seguirla, porque si esto continua como está, pronto solo existirán novelas de divertimento y mediocres escritores posesionándose de todos los premios importantes, no olvidemos que algunos “escritores” propusieron a King para el premio Nobel, y dejando aún más solo al hombre “occidental”, perdido en el laberinto que construyo piedra a piedra.


lunes, 6 de febrero de 2017

STANISLAW LEM: LA VIDA DE UN GENIO DE LA CIENCIA FICCIÓN

STANISLAW LEM
LA VIDA DE UN GENIO DE LA CIENCIA FICCIÓN




            Stanislaw Lem  es reconocido como uno de los grandes cultores de la Ciencia Ficción  con  libros que lo consagraron para estar en este bien ganado sitial, obras como: “Edén”, “Solaris”, “Retorno de las estrellas”, “Memorias encontradas en una bañera” y “El invencible” son solo una parte de su rica beta literaria que traspasó las fronteras de su Polonia natal para transformarse en obras de carácter universales. Su genialidad fue reconocida por otros genios que se inspiraron en sus libros para realizar sus propias creaciones, como es el caso de Andréi Tarkovski, el cual en 1972 filmó “Solaris”, inspirada en el libro de título homónimo de Stanislaw. Está es quizás  una de las joyas del cine, fue aclamada por la profundidad del argumento y la sinfónica estética minimalista en las escenas, lo que le otorga una profundidad espiritual sin precedente en un largometraje de estas características.

Andréi Tarkovski

            La vida de Stanislaw está estrechamente unida a la tragedia de su patria, a diferencia de otros escritores que imaginan el horror, Stanislaw lo palpó, ya que su vida está sumergida por la lucha constante por poder expresar sus ideas en un ambiente de opresión, barbaridad y sometimiento, recordemos que su juventud estuvo marcada por la trágica invasión de Polonia, lo que los historiadores denominan la doble “invasión”, primero en 1939 por los ejércitos de la Alemania Nacional – Socialista y la Unión Soviética, quienes muy amistosamente después del tratado Ribbentrop – Mólotov conocido como “Pacto de No Agresión”, pactaron una carta blanca para dividirse zonas de dominio en Europa Oriental, de esta forma la joven segunda república polaca, sufrió una devastadora guerra en dos frentes casi simultáneamente.

Caricatura que muestra la amistad de los tiranos Hitler y Stalin

Una vez sometido el país, ambas potencias victoriosas se dieron a la tarea de organizar gobiernos de ocupación, en el caso de Alemania entronizó al intelectual y genocida Hans Frank como gobernador militar, el cual puso en acción dos planes simultáneamente establecidos por Hitler en su locura de crear el “espacio vital para Alemania”, el primero era el  “Generalplan Ost” que consistía en el desplazamiento y exterminio metódico de la población polaca, este plan se llevaría a cabo a través de la esclavización de la población, el hambre y la supresión de la vida intelectual, recordemos que todos los profesores universitarios, escritores, pintores, entre otros fueron detenidos y asesinados, sus obras quemadas públicamente. El segundo plan fue dirigido en contra de los judíos de Polonia, que por aquella época formaban una de las comunidades más grandes numéricamente de Europa, se iniciaba así lo que se conoce universalmente como la “Solución Final” con la construcción de los primeros Guetos, que pronto darán paso a los campos de Concentración. El sector dominado por los soviético no fue mejor, la población fue sometida a un régimen militar, en el cual, se estimuló las diferencias sociales como elemento de lucha de clases y se suprimió el “ser nacional”, además de llevar a cabo exterminios sobre  la elite política, social y militar, ejemplo de esto fue el asesinato de  los oficiales del ejército polaco que eran prisioneros de guerra, los que fueron masacrados brutalmente por orden directa de Stalin en los bosques de Katyn,
En 1941 Alemania pone en práctica su plan “Barbaroja”, para invadir la Unión Soviética, lo que pone fin al gobierno de ocupación soviético de Polonia  por los siguientes cuatro años. De esta manera los polacos  quedan a merced del gobierno autónomo del Reich y su política genocida hacía ellos. Finalmente en 1945 los ejércitos Soviéticos avanzan sobre Polonia “liberándola”, pero es esta la segunda invasión que reconocen los historiadores polacos, debido a que los soviéticos lejos de acatar los pactos contraídos con las otras potencias aliadas de dar libertad para que cada zona o país conquistados por los alemanes se diera un gobierno propio y autónomo, se dedicaron a organizar partidos comunistas locales e imponerlos por la fuerza de las circunstancias y las armas, creando un verdadero circulo de hierro en el occidente de la URSS, es así como en Polonia se entronizó un gobierno comunista al estilo “stalinista”, con un sistema de represión brutal dirigido por las diferentes policías secretas y unas fuerzas armadas a fines al nuevo orden.        
            En este panorama oscuro es donde se desarrolla la juventud de Stanislaw recordemos que éste nació en la ciudad de Lvov (actual Ucrania) el 12 de septiembre de 1921, hijo de Samuel Lem y Sabina Woller, su padre de profesión otorrino, había ejercido varios años como médico en el  ejército imperial  austrohúngaro, cuando el imperio fue disuelto por los tratados de Saint-Germain y Trianon, que dio como resultado la aparición de diversos estados, entre ello, el nuevo estado de Polonia. Su padre aprovechando esto, se asienta en la ciudad de Lvov y ejerce como médico.  Stanislaw tuvo  una infancia sin ningún tipo de sobre saltos, hijo único, su padre poseía una cuantiosa fortuna que les permitía vivir holgadamente, por esta razón sus primeros años  estuvieron construidos sobre una perfecta trilogía que consistía en juegos, estudios y travesuras muy bien aceptadas por sus padres como hijo único que era, una anécdota recogida en su autobiografía dice: A mis cuatro años aprendí a escribir, pero no tenía nada de importancia que comunicar por tal medio. La primera carta que escribí a mi padre desde Skole, a donde había ido con mi madre, era un pormenorizado relato de cómo yo había defecado en una letrina campestre que tenía una tabla con un hueco en el medio. Lo que olvidé mencionar en tal reporte era que además yo había tirado en el hoyo las llaves de nuestro anfitrión, quien también era un médico...". (El Castillo Alto)

Stanislaw de niño

Desde pequeño y como se puede apreciar en la anécdota antes expuesta tuvo una gran precocidad por los estudios y grandes deseos por conocer el mundo, Sus padres estimulaban estos deseos insaciables del niño, fomentando en él los conocimientos científicos y las buenas lecturas, a estos deseo por explorar y saber debemos agregar que el pequeño Stanislaw demostró tener una gran imaginación, tanto así que durante sus juegos creaba sus propios países a los cuales les asignaba pasaportes y  billetes que el mismo diseñaba.
            Después de egresar del bachillerato y siguiendo los pasos de su padre, entra a estudiar medicina al Instituto Médico de Lvov en 1939, no sin dificultades, debido a que Lvov estaba en la zona de dominio Soviético y su padre como hombre adinerado y médico era considerado en el lenguaje dialectico del gobierno de ocupación como “burgués”, y por tanto Stanislaw había nacido en la clase equivocada para poder estudiar, su padre debió mover algunas influencias entre amigos comunistas con lo cual  logró que su hijo fuera aceptado en la escuela de medicina. Pero duro poco su estadía en la carrera, porque en 1941 se rompió el tratado de NO – Agresión entre Alemania y la URSS, Hitler lanzaba un contundente y mortífero ataque que le permitió ocupar la zona de Polonia gobernada por la Unión Soviética muy rápidamente. Es en este momento que la familia  Lem corre uno de los más grandes peligros, aparte de ser polacos, lo que ya era malo para las autoridades nacional – socialistas, eran además descendientes de judíos, aun que ellos no practicaban la religión, sino que eran católicos, pero esto último no importaba mucho a las autoridades germanas que ya habían iniciado el plan de la “Solución Final”.

Gueto de Lvov

       En el principio de la ocupación alemana, los Lem trataron de pasar desapercibidos. Stanislaw debió abandona los estudios porque la escuela cerro, como debía demostrar que tenía un trabajo para “el esfuerzo de guerra alemán”, presentó documentación falsa que lo acreditaba como “ayudante de soldador y mecánico”, y entró a laborar en uno de los talleres de la Luftwaffe. Durante este período participa activamente de la resistencia, boicoteando las reparaciones que realizaba y sacando pequeñas cosas a las tropas de ocupación y  entregándolas a las fuerzas organizadas de la resistencia polaca, además de  entregarles municiones; en una entrevista dada hace algunos años y al recordar irónicamente su paso en la lucha armada en contra del invasor nacional – socialista nos dice: “…como soldador era tan malo que no me costaba mucho sabotear las cosas…”. El apellido Lem no pasó desapercibido mucho tiempo y la familia se debió trasladar por mandato de las autoridades de ocupación al gueto de Lvov, donde les esperaba las calamidades más espantosas como hacinamiento, hambre, enfermedades y malos tratos, su padre ejerció de médico como pudo y con lo que tuvo, en un momento de “milagro” y gracias a unos documentos falsos pudieron escapar justo a tiempo del infierno del gueto, cuando gran parte de su población era trasladada al campo de concentración de Belzec, pero está bendición  no fue para todos los amigos y familiares, la gran mayoría de ellos fueron asesinados y cremados en los hornos del campo de exterminio, con emoción recuerda este período de su vida Lem en su autobiografía "El Castillo Alto".

Conferencia de Yalta

            Derrotados los germanos, Polonia fue “liberada” por las fuerzas soviética en 1945, pero pronto los polacos comenzaron a sentir la traición por parte de sus aliados (Inglaterra, Estados Unidos y la URSS), quienes en la conferencia de Yalta, sancionaban la legitimidad de un gobierno provisional de coalición procomunista  en Polonia, desconociendo de esta manera la legitimidad del gobierno en el “exilió” con base en Londres,  “mientras el conflicto concluía”, pero los meses fueron pasando y el “referéndum” para crear un gobierno de unidad nacional se fue alejando y en su lugar el  Partido Obrero Unificado de Polonia (comunista) se fue entronizando cada vez más en el poder de la mano de Bolesław Bierut, después de dos años se declaró  la República Popular de Polonia a través de un referéndum totalmente manipulado, ya que los comunista no contaban con el apoyo de la población la que se habían volcado hacia los veteranos de “Armia Krajowa” (el ejército de resistencia tanto dentro como fuera de Polonia) y del Consejo de Unidad Nacional. Una vez logrado el poder los comunistas iniciaron su típica persecución, colocando fuera de la ley a los partidos opositores e implementando juicios “circos” en contra de sus detractores, además de un estado policiaco brutal. De esa manera Polonia entro en el eje de la URSS durante los años de la guerra Fría.
Este nuevo período de la historia polaca Stanislaw la vivió en plenitud, la familia no regresó  a la ciudad de Lvov, ya que las exigencias territoriales que había realizado Stalin se habían aceptado por completo por el gobierno títere polaco, las regiones de Curzon y Kresy pasaron a ser parte de la república de Ucrania o sea de la Unión Soviética. Por tanto, la familia se repatrió en 1946 y se acento en la ciudad de Cracovia, una de las primeras cosas que realizó Stanislaw, fue reanudar la carrera de medicina en la Universidad Jaguelónica. Durante sus estudios tuvo fuertes choques con las ideas del biólogo Trofim Lysenko que eran parte del nuevo dogma del estado, a este respecto nos dice el propio Stanislaw “…era socialista por aquella época, pero no creía en las ideas impuestas”. Un segundo problema que surgió durante sus estudios fue el decreto del gobierno que imponía el deber a todos los graduados de medicina de ejercer activamente en el nuevo ejército popular polaco, lo que Stanislaw no aceptó por todos los medios que pudo, primero cambio su especialidad a psiquiatría, para luego no presentarse a los exámenes finales de la carrera, por tanto técnicamente nunca termino sus estudios.

Universidad Jaguelónica

Su familia había quedado arruinada con la guerra, por lo que Stanislaw debió realizar una serie de trabajos menores para poder solventar sus gastos, entre ellos escribir pequeños artículos para una serie de revistas literarias, con esto comenzó a ser ganado paulatinamente por el mundo de las letras. Esta introducción en  la literatura dio como fruto la novela realista “El hospital de la transfiguración”, esta novela está enmarcada durante los años de la ocupación Alemana en donde unos médicos intentan por todos los medios salvar a sus pacientes deficientes mentales de un seguro exterminio. La novela no paso la censura impuesta por el gobierno, las autoridades comunistas consideraron que el relato no se ajustaba a las formas “correctas de escribir y pensar”, esto además provocó automáticamente que Stalislaw  fuera expulsado de la “Unión de Escritores”, lo que se tradujo en un golpe fuerte a sus finanzas, ya que legalmente no podía escribir en ninguna revista o diario. Está fue  la única novela escrita en estilo realista las siguientes novelas serían de Ciencia Ficción cuando se le consulto porque no continuo por la senda del realismo y se pasó a la fantástica, al respecto nos dice: “No sé, simplemente el camino de mi vida lo decidió así, yo no lo había planeado. Por lo visto, ésas eran las inclinaciones que tenía, así eran mis capacidades. No quería dedicarme a la literatura política, porque escribía en los peores tiempos del estalinismo, pero tampoco lo había pensado para escaparme de la realidad al cosmos. Salió así...”. Era un verdadero absurdo para un hombre como Stanislaw tener que seguir ciertas normas rígidas de temas específicos y reglas de escritura o ser censurado, por tanto opto por un  estilo que le diera la libertad de expresar sus ideas y que casi lo dejará fuera del alcance de la censura estatal, de esta forma exploró la literatura de Ciencia Ficción como una verdadera alternativa temática literaria para poder dar rienda suelta a ese universo personal.
Es importante comprender que entre 1920 – 1960, el género de Ciencia Ficción, junto a la literatura Fantástica y de Terror  era vistas en general como un tipo de literatura básica, una simple forma de entretención, que había nacido como una narrativa de evasión a principio de los años veinte. Aunque en la actualidad no se piense lo mismo de su origen y profundidad, recordemos que según Isaac Asimov la primera obra literaria de Ciencia Ficción sería la escrita por el físico germano Johannes Kepler “Somnium”, para posteriormente venir una seguidilla de grandes  escritores como Tomás Moro,  Edgar Allan Poe, Mary Shelley, entre otros. Pero lo cierto es que en este período la literatura de Ciencia Ficción era vista como algo demasiada superficial, un subgenero que en ningún caso se acercaba remotamente a lo que se consideraba “literatura seria”, por esta razón las autoridades comunistas de Polonia no vieron en los escritos sucesivos de Stalislaw ningún tipo de problema político o ideológico con el régimen (aunque hubo ciertas excepciones como veremos), ya que sus escritos era percibidos como una entretenida pero mediocre narración, sin ningún tipo de peligro, lo que estos sensores no se percataron cual era la verdadera profundidad de los temas abordados por éste.   
Johannes Kepler


     En 1946 escribió su primer relato de Ciencia Ficción que lo titulo “El hombre de Marte”, en una revista juvenil llamada “Nowy Świat Przygód", fue publicada por capítulos obteniendo un gran éxito debido a que mostró en esté relato un juego entre lo estético y la profundidad de la visión existencial del hombre. Entre 1946 y 1948 no paro de escribir, participando activamente de la revista “Tygodnik Powszechny” con pequeños ensayos, poemas y cuentos.
En 1951 termina su segunda obra de ciencia ficción titulada “Los Astronautas”, es de carácter utópico en donde toca el tema de la cibernética como principio científico existencial, las autoridades prohíben la publicación por considerarla un panfleto “pro – capitalista burgués”, deberán pasar algunos años antes que el texto pueda publicarse íntegramente (después de la muerte de Stalin y la primavera comunista en Polonia). En 1953 contrae matrimonio con la que sería el amor de su vida Bárbara Leśniak que por entonces es estudiante de medicina y una fiel seguidora de sus textos.
Instalado permanentemente en la ciudad de Cracovia comenzará a publicar una seguidilla de libros  de aproximación, donde explora diferentes ideas científicas, como los problemas de comunicación, la robótica, la inteligencia artificial, los problemas sociales acarreados por los avances tecnológicos o implementa teorías científicas a sus relatos.  Por esta razón podemos decir que sus obras son ante todo exploratorias, de una crítica social y un planteamiento filosófico existencial profundo y fundamental. Stanislaw no quiere ser simple en sus argumentos desea ante todo que el lector reflexione sobre los temas que trata y logre expandir sus experiencias intelectuales. Así lo comprende sus lectores que devorar sus libros, rápidamente sus escritos cruzan la cortina de Hierro y comienzan a ser traducidos primero al inglés, luego al alemán, francés y español, para continuar hasta llegar a treinta idiomas distintos.

Este período que va de 1948 a 1990 aproximadamente es tremendamente fructífero en relatos. En 1964 escribe “Fábula de robots” en un estilo satírico-humorístico, obra que tiene gran aceptación entre un público habido por conocer sobre las ciencia, al año siguiente publica “Ciberíada”, notable obra maestra que está construida en una serie de fábulas alegóricas en las que trabaja las más complejas posibilidades tecnológicas en un futuro lejano (o tal vez muy cercano), las historias están construidas en esquemas tradicionales del cuento fantástico o la leyenda medieval lo que le otorga un atractivo mayor al relato. En 1968 se publica  “La voz de su amo”. En 1971 sale a la luz las novelas “Vacío perfecto”, “Relatos del piloto Pirx”, “Congreso de futurología” y “Memorias encontradas en una bañera”. En estas cuatro novelas escarba la capacidad de la comunicación del hombre, las relaciones de poder y los avances tecnológicos, por ejemplo en Congreso de futurología el cosmonauta Tichy” asiste a una reunión en un futuro sobre futurología, en este congreso existe una rígida estructura piramidal de poder, Stanislaw en una entrevista explica que en este relato realizó una crítica al sistema político y económico liberal, ya que en esta estructura social todo parece igualitario como en el congreso al que asiste Tichy, pero en realidad hay una terrible sujeción del hombre a esquemas de poder sostenido a través de medios de comunicación persuasivos o hipnóticos. En 1973 sale a la luz la novela  “Un valor imaginario”, en este último escrito explora en profundidad el mundo de las  ideas, exponiendo el pensamiento como un laberinto silencioso que el hombre debe recorrer para encontrar la salida de este lugar a través de la exploración intelectual. La novela  ésta escrita a través de prólogos de libros nunca escritos o reseñas libres de escritores como Volteare y Borges, con relación a este último escritor Stanislaw tiene una cercanía intelectual mágica, nos dice al respecto: “Hay otros escritores, Borges por ejemplo, que traman laberintos y dejan entrever una grieta, una solución. Sin embargo, sus libros parecen laberintos perfectos, impenetrables, sin salida. Laberintos no humanos. Parafraseando a Borges: no hechos por hombres ni destinados a que los descifren los hombres”. Además de lo antes mencionado en este libro Stanislaw satiriza el comunismo de la mano de los intelectuales antes mencionados.


Un año antes de la aparición de “Un valor imaginario”, el destacado cineasta soviético Andréi Tarkovski filma “Solaris”, Stanislaw opino de la película que si bien era profunda y que tocaba un tema trascendental del hombre como era la soledad y la búsqueda de la trascendencia, no estaba de acuerdo con la realización porque no tenía nada que ver con su novela, ya que está poseía el argumento de la imposibilidad de la “comunicación”, más bien la complejidad de está, al respecto nos dice: “Sí, por eso siempre me han decepcionado las producciones cinematográficas, la última de Soderbergh o la de Tarkovski. En ninguna salieron esas visiones mías. Cada director es como un caballo que quiere llevar el carro en su dirección. Y al final siempre salía un malentendido. Ya no me hace ilusión que hagan adaptaciones cinematográficas de mis obras (…) La versión americana me ha parecido muy mala. Yo no quería que hicieran la película, pero me convencieron de que debía dejar que probaran una vez más. Me decían que ese joven director americano lo iba a hacer mejor. ”
El año 1973 será de importantes reconocimientos para Stanislaw,  primero es nombrado profesor titular de literatura polaca en la prestigiosa universidad Jaguelónica de Cracovia, en donde se destaca por ser un brillante docente, como es un hombre exigente, sus clases las prepara en formas muy detalladas  y eruditas, sin por esto quitar la magia a la buena  escritura. Sus libros lo acercan cada vez más al mundo de los escritores norteamericanos tanto así que  la SFWA (Asociación de Escritores Norteamericanos de Ciencia Ficción y Fantasía) le otorga el grado de miembro honorario de su organización por sus valiosos aportes a esta rama de la literatura. Con algunos escritores norteamericanos Stanislaw ya tenía excelentes comunicaciones, muy especialmente con Philip K. Dick al cual consideraba un verdadero aporte a la ciencia ficción como queda muy bien expuesto en su artículo “Un visionario entre charlatanes”. A este respeto es interesante el mal entendido que ocurrió entre ellos y que hizo que se rompiera parcialmente la amistad que tenían, Stanislaw invitó Philip a Polonia para realizar algunos eventos literarios, pero como el escritor norteamericano pasaba por una terapia en contra de sus visiones  psicótica, o sea estaba drogado hasta los huesos, mal entendió la invitación y pensó que Lem era en realidad una organización policiaca secreta y que sería llevado a Polonia con la intensión de ser raptado, y por tanto, reaccionó violentamente en contra de Stanislaw,  si bien el mal entendido fue subsanado tiempo después, la amistad no volvió a ser la misma.
Philip K. Dick


Entre 1973 y 1976 estuvo escribiendo sus nuevas novelas, una serie de artículos para diferentes revistas de Polonia, la URSS, Alemania Democrática y Federal, Inglaterra y Estados Unidos, además de  realizar sus clases universitarias. Con relación a sus artículos estos eran variados tocaba tópicos tecnológicos, viajes espaciales, conceptos de comunicación y sus visiones acerca de la literatura. Fue en este último grupo de ensayos (literatura) con los cuales comenzó a tener graves problemas con los escritores norteamericanos de ciencia ficción, ya que Stanislaw declaraba que la gran mayoría de los escritos de aproximación y fantasía publicados en Estados Unidos eran de un nivel muy bajo intelectual, que solo buscaban la “mera entretención” y por tanto su fin en la práctica era la venta como un producto más dentro de un gran mercado de diversión, en realidad eran “basuras muy entretenidas” disfrazadas con rimbombantes frases, para que el lector muy bien adoctrinado pensará, si es que lo hacía, que estaba leyendo una gran novela, esto llevó a la SFWA a expulsarlo de la asociación, cuestión que Stanislaw muy poco le importó, ya que nunca había aceptado el titulo honorifico en la práctica “Dijo hace años en una entrevista que “…el mercado literario ha matado la literatura -Sí, Harry Potter es como opio para las masas. Hoy en día, gran literatura hay muy poca.”
En 1976 sale publicada dos importantes novelas, la primera “La investigación”, una obra que tiene como eje principal un puzle policial en donde se mezcla el misterio y los crímenes, de ambiente profundamente kafkiano, y la segunda  es “La fiebre del heno”, en la que juega con teorías físicas como la del caos, el relato ésta circunscrito en una serie de asesinatos sin un hilo conductor y aparentemente al azar, pero en realidad están unidos entre sí por un complejo rompecabezas, en donde se  funden elementos de la novela negra con la ciencia ficción.
Los méritos literarios de Stanislaw eran muchos, por tanto fue propuesto por algunos compatriotas escritores para el Premio Nacional de Literatura, el cual lo obtuvo a pesar de cierta resistencia de las autoridades. En 1977, su fama se había extendido lo suficiente para que muy a regaña dientes las autoridades comunistas de Polonia lo reconocieran como un hombre importante y ejemplo nacional y le dieran el primer reconocimiento político que fue nombrarlo: “Ciudadano Honorario de Cracovia”. En 1979 obtiene el Gran premio de la literatura policíaca, distinción por sus dos novelas “La investigación” y “La fiebre del heno”.


Los cambios políticos en Polonia comienzan a notarse gradualmente a fines de la década de los 70’, el gobierno comunista realiza importantes cambios hacia la libertad de expresión, bajo la presión del gran movimiento sindical de “Solidaridad” dirigido por el casi mítico dirigente Lech Wałęsa, estos cambios no son del agrado de algunos grupos reaccionarios del partido comunista lo que termina con un “Golpe de Estado” dirigido por el jefe de las fuerzas armadas general Wojciech Witold Jaruzelski, el cual impuso un régimen del terror para someter la voluntad popular que deseaba cambios políticos, es así que en 1981 introduce la Ley Marcial, durante la cual se prohíben las expresiones públicas y privadas, la censura se vuelve nuevamente brutal, como los antiguos tiempos de Stalin. La ley marcial tuvo un saldo de 250 asesinatos políticos y alrededor de 10.000 detenidos y torturados, además de un número indeterminado de desaparecidos y miles de exiliados. El general Jaruzelski gobernó con puño de hierro hasta 1989, año en que se firma los acuerdos con “Solidaridad” como único camino viable político ante una guerra civil. El 31 de marzo de 2006, el general Jaruzelski fue acusado y condenado por genocidio a 8 años de prisión, pero no cumplió condena por razones de humanitarias.
Wojciech Witold Jaruzelski


Bajo este nuevo panorama oscuro de Polonia es que Stanislaw decide auto exiliarse, no podía soportan un nuevo régimen “stalinista”, como el que había vivido antes y se fue a Alemania Federal primero y luego  Austria. Muy bien recibido en el país germano continuó con sus escritos publicando una de las obras mejor logradas sobre el Holocausto, titulada  “Provocación”  en 1984. Para 1986 Stanislaw comienza a percatarse de los  vientos de cambio en la Europa del Este y decide terminar con la narrativa de ciencia ficción y dedicarse a los ensayos políticos y tecnológicos por completo, su última novela será “Fiasco”, es según la crítica su obra más reflexiva y crítica, el mismo Stanislaw dice al respecto “Durante el estado de sitio en Polonia fui con mi familia a Viena. Allí todavía seguía escribiendo, pero cuando volvimos a Polonia, a la Polonia independiente -eso fue hacia el año 89 ó 90- la literatura fantástica simplemente me dejó de interesar, ya que la realidad misma me pareció bastante interesante. Ya no era tan estéril, tan vacía, tan falsa y tan totalitaria como antes. Todavía sigo escribiendo, artículos para varias revistas, ahora lo hago más bien como observador, comparto mis reflexiones respecto al mundo contemporáneo comparándolo también con los tiempos de la guerra en Polonia”. En este mismo año sé le otorga el “Premio Austriaco de Literatura Europea” por sus grandes aporte a la literatura europea y mundial.


Lech Wałęsa
La caída de la dictadura comunista de Jaruzelski hizo posible que Stanislaw volviera a Polonia, la que lo recibió como un verdadero héroe, se volvió a avecindar en Cracovia en donde se hizo fundador y miembro de la  “Sociedad Polaca de Astronáutica”. Como había prometido comenzó a escribir sobre temas científicos y problemas políticos contingentes, entre los temas que trata hay una fuerte crítica a las políticas neoliberales de Lech Wałęsa, la primera guerra del Golfo y la intervención imperialista norteamericana en el orden mundial a través de las comunicaciones y la tecnología. A pesar de no escribir narrativa en 1991 es galardonado por el gobierno checo con el “Premio Franz Kafka”, por su trayectoria como escritor. Retirado en su casa de Cracovia junto a su esposa y sus dos perros recibe la noticia que ha sido galardonado con la condecoración “Orden del Águila Blanca” otorgada por el Estado Polaco a los más destacados hombres por sus méritos, esta orden fue instaurada 01 de noviembre de 1705 por el rey Augusto II de Polonia.  Sus últimos años los pasa tranquilamente en Cracovia dando entrevistas y realizando exposiciones científicas, pero rechazando las diversas invitaciones de diferentes países e instituciones para que realice charlas sobre fantasía y ciencia ficción. Fallece el 27 de marzo de 2006 a los ochenta y cuatro años de edad, tras una larga enfermedad coronaria.




Stanislaw es un escritor que siempre se vio a sí mismo como un crítico, un visionario y un explorador. Si bien siempre negó ser escritor de ciencia ficción por el bajo nivel intelectual de la gran mayoría de sus cultores, utilizó este subgénero literario para lograr esa exploración que tanto necesitaba y deseaba que era encontrar sentido a la existencia, encontrarse con el SER, su muerte dejo un gran vació que no ha podido ser llenado justamente por lo que Stanislaw tanto dijo: “La ciencia ficción está plagada de mediocridad literaria producto de un mercado devastador y devastanté”.