EN LAS ARENAS DE ARRAKIS

domingo, 14 de mayo de 2017

ALEXANDER SOLYENITSIN: LOS ÚLTIMOS VEINTE AÑOS EN EL GULAG







LOS ÚLTIMOS VEINTE AÑOS EN EL GULAG
Alexander Solyenitsin

A los perseguidos de la tierra…

            Leyendo un artículo en una revista literaria de circulación semanal, decía que muchos escritores ya no eran leídos como antes, para este fenómeno daba varias causas peregrinas, entre las más importantes, estaba que  “habían pasado de moda” o “no respondían a los nuevos cuestionamientos de la sociedad”, uno de los casos más emblemáticos que presentaba era la de Alexander Solyenitsin, esta última revelación me causó un gran impacto, hasta donde yo sabía el escritor ruso había sido catalogado como el “continuador de la gran tradición literaria rusa que se remontaba a Fedor Dostoievski, pasando por León Tolstoi, Nicolás Gogol, Maximiliano Gorki hasta llegar a Boris Pasternak” que ya no se leyeran las novelas y ensayos de este extraordinario pensador era una desgracia sin lugar a duda, pero más me impactó la justificación liviana que se entregaba para tal hecho, y era que  el fin de la Guerra Fría había dejado sin público atento a un hombre que exponía <<SOLO>> las brutalidades del comunismo soviético, particularmente en la época de Stalin, en otras palabras su literatura y todo lo que significaba ésta habían “pasado de moda” como muy bien clarificaba el artículo. Qué había de verdad en tal aseveración, era lo que correspondía dilucidar, para esto me aboqué a estudiar los últimos veinte años de la vida de Alexander y ver si su literatura se había quedado suspendida en el tiempo, como “El Paso Suspendido  de la Cigüeña”, película del director griego Thódoros Angelópoulos,  en la que nos muestra un pueblo fronterizo de Grecia en donde el tiempo no existe, es un espacio estático y sin vida. Había pasado lo mismo con los escritos de Solyenitsin, que un día después de la caída de la Unión Soviética y del triunfo del liberalismo económico y la democracia burguesa, sus narraciones y ensayos quedaron suspendidos en el tiempo y su persona como parte del decorado de un museo, era una posibilidad. Pero también podría estar sucediendo un segundo fenómeno que el autor del artículo no conocía o no quería reconocer, me refiero a que el escritor de “Gulag” no se había comportado como se esperaba en el nuevo ordenamiento mundial y en la práctica fue un crítico ácido del modelo neoliberal y esto no era muy bien aceptado por el mundo unipolar que quiso acallarlo de la forma habitual y brutal a través de las dos fórmulas que se utiliza, la crítica liviana o el ostracismos de los medios, en cualquier caso castigándolo al “gran olvido”, dejándolo como una estatua viviente de un tiempo remoto que no volverá, la idea del articulo era clara, un hombre que expuso sobre los horrores, no podía tener cabida en un mundo en donde estos “YA NO EXISTEN”, porque en este nuevo orden ya no hay campos de concentración, torturas y censura, ese es un interesante punto a analizar.

            Para comenzar recordemos aquellos agitados y precipitados últimos días de la Unión Soviética. Entre los años 1988 y 1992 hubo cambios que nadie pensó que podrían ocurrir y que se dieron con una velocidad que rayo en lo demencial,  fue un tiempo realmente caótico, el majestuoso elefante soviético se desplomó casi por completo, las causas de esta caída fueron complejas y múltiples, y aun hoy no están del todo bien clarificadas, el caso es que el derrumbamiento de esta estructura política provocó también el colapso de los socialismos reales a nivel mundial, con excepciones como Cuba, Vietnam, Corea del Norte y China Popular, los estados socialistas se precipitaron cómo una verdadera línea de dominó, para muchos esto significo “el sonido de la trompeta del ángel del apocalipsis”, anunciando el fin del mundo, así lo comprendieron personas como el economista Francis Fukuyama que por aquella época publicó un polémico libro titulado “El Fin de la Historia y el Último Hombre”, en este texto nos expone en grandes líneas el fin de las luchas ideológicas y la victoria de una única visión en todo orden de cosas, por tanto en esta nueva lógica mundial ya no primarán las ideas políticas, debido a que existirá solo una <<La Democracia Liberal>>, por tanto el ideal político se conjuga con la real- política. Los conflictos estarán dados en el reordenamiento económico, el pensamiento de Fukuyama, si bien es extremo en el sentido de colocar fin a la historia, no ésta lejos de la imposición real de una idea ideológica univoca, para eso solo basta observar el mundo actual para darse cuenta que en el pensamiento político solo existen matices a grandes rasgos, a excepción del fundamentalismo islámico, el cual si bien es tremendamente virulento, también responde a una lógica de la concepción a – geométrica que tienen los conflictos actuales y de las políticas intrasistemicas del Medio Oriente, en donde Occidente, principalmente Estados Unidos, ha jugado un importante papel desestabilizador a través de su apoyo a las poderosas monarquías de la península arábiga y por medo de ellas a los grupos más extremistas islamistas, sin desearlo claro está.
            En este nuevo orden mundial autocomplaciente de Europa Occidental y Estados Unidos  las críticas a los antiguos regímenes comunistas eran más que bienvenidas, como lo fueron y lo son las críticas a los fascismos después de la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, escritores como Alexander Solyenitsin podían ser muy apreciados, siempre y cuando se comportaran dentro de los esquemas establecidos o sea, una descarnada exposición del sufrimiento de las personas bajo el régimen totalitario comunista y como son felices ahora desde la llegada de los grandes valores democráticos, punto final de la historia. Pero hombres como Alexander Solyenitsin que tienen un verdadero espíritu de <<libertad>> en sus venas, no estaban para presentar pleitesías cortesanas a nadie.

Stalin y Maximiliano  Gorki
Recordemos que su carácter se forjó a través de su vida, en una terrible y dolorosa fragua que se inició con su nacimiento en la Rusia post revolución, durante el primer totalitarismo del siglo XX, sintió la persecución y destrucción de los grandes valores culturales y religiosos ortodoxos de Rusia de manos de un hombre que Solyenitsin calificó como el “no-ruso” nos referimos a Vladímir Ilich Uliánov más conocido en la historia por su alias <<Lenin>>, hombre brutal y frío que  veía en cada fibra de <<la ortodoxia>> y la sociedad rusa una cuestión retrograda digna de ser exterminada, como no veía nada bueno en su tierra, siempre se giraba para  observaba con ojos lánguidos a estados como el imperio Germano y la Inglaterra victoriana, en donde se daría la gran <<Revolución Proletaria>>. Posteriormente debió enfrentar el gobierno del “Hombre de acero” y su política de “adoración a su persona” y toda la persecución que desencadenó en uno de los primeros estados del terror, nos referimos a  Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, más reconocido como <<Stalín>>, para después sufrir la invasión de su tierra por parte de las hordas salvajes germanas, y todo lo que implicó esta acción, masacres, devastaciones y exterminios. Para más tarde, cuando la victoria a parecía al final del largo túnel de sufrimiento, ser acusado y encerrado en un Campo de Concentración que el bautizó como <<GULAG>>,  por ser anti – revolucionario y traidor a Stalin, él que había sangrado en las trincheras, que vio morir a su pueblo, era acusado de traición, vaya injusticia y todo por escribir una carta con sus ideas.  Salió del Gulag ocho años más tarde, no para quedar en libertad, sino  para ser desterrado en un pueblo perdido de la Provincia de Zhambyl, entre el desierto y las ásperas montañas, el gobierno podía hacer de su libertad un segundo cautiverio, paralelamente a esto debió enfrentar un cáncer virulento, al cual venció, parecía que este indomable escritor podía derrotar a los más formidables adversarios con la fuerza de su fe inquebrantable en los valores de la “gran ortodoxia”.
Después de la muerte del “Amado Stalin”, vino su pequeño “veranito de San Juan”, fue rehabilitado y su primera obra publicada “Un Día en la Vida de Iván Denisovich”, elogiado por las nuevas autoridades comunistas que deseaban desentenderse del periodo “stalinista”, como si ellos mismos no hubieran participado de la locura salvaje del amado líder, pero esto duro poco, ya que nuevamente el ala conservadora del partido, aquellos que ven cualquier cambio como una traición, se impuso y en un acto de fuerza al vencedor de Stalingrado Nikita Kruschev, fue depuesto y en su lugar un viejo amante del orden stalinista se entronizó Leonid Brézhnev, lo que significó en lo inmediato para Alexander una nueva “Era” de persecución a su persona, los serviles del partido, tanto dentro de la Unión Soviética como fuera de está, lo difamación por ser un traidor a la “causa” del pueblo, lo que se traducía en realdad a traidor del partido. Sus libros se escribían y leían en la clandestinidad más absoluta, a través de los “samizdat”, que pasaban de mano en mano, los rusos y todo el mundo podrían apreciar el gran talento de un hombre que decidió decir <<NO>> al miedo, la opresión y la persecución. El merecido premio nobel llegó, y a diferencia de Boris Pasternak que lo rechazó por imposición del partido, Alexander si lo aceptó, pero no pudo ir a recibirlo por temor a que después del viaje no le dejaran regresar a su tierra. Pero la vieja jerarquía soviética ya lo había condenado, sería expulsado y su ciudadanía quitada. Su fortaleza de espíritu se puso a prueba nuevamente porque a un hombre que amaba su tierra y se le expulsa de ella, es como quitarle a un niño el amor de su madre, se le envió fuera de las fronteras de la URSS, sin ciudadanía, lo trasformaron en un parias de la tierra, pero la tierra lo acogió y se trasformó en ciudadano del mundo.

en el Gulag

Fue recibido en la República Federal de Alemania y desde ahí se marchó a Zúrich, gran ironía de la historia, antigua ciudad de Suiza que cobijó en su momento a los disidentes del gobierno zarista, entre ellos al propio Lenin. No permaneció por mucho tiempo en ella, ya que pronto viajó a Estados Unidos, y se radicó en la apacible y aislada localidad de Cavendish (Vermont),  pero a diferencia de otros escritores que de inmediato comulgaron con la causa neoliberal y norteamericana, como por ejemplo Tomas Mann, que se encumbró hasta ser “consultor en cultura germana para el presidente Roosevelt” y con ello sacó dadivas generosas, Alexander Solyenitsin se recluyó en su casa, más aun rechazó cada una de las ofertas para impartir clases en prestigiosas universidades, dar entrevistas o realizar alguna asesoría bien pagada e inservible, solo sustentada como medida propagandista, incluso y dentro de este esquema la dictadura de Augusto Pinochet lo invitó a través de la Universidad de Chile para dictar una cátedra y de pasada ser parte de la coreografía “antimarxista” creada por el régimen militar, invitación que declinó totalmente al decir que “él no apoyaba a gobiernos brutales y represores”, Solyenitsin tenía las ideas claras, él era un verdadero defensor de la dignidad humana, no tenía esa extraña confusión mental y dialéctica de muchos intelectuales que se confunden a la hora de reconocer una dictadura de otra. Permaneció como dijéramos casi enclaustrado en Cavendish escribiendo ensayos, proyectos de libros, pagando sus cuentas con los dineros de la venta de sus textos publicados, ni siquiera aprendió a hablar correctamente inglés, alguna vez dijo con relación a este período “debí ser mejor vecino y comprender más a la gente común que habita en Estados Unidos, que no es lo mismo que su gobierno”, para él solo era un momento de transito su estancia en el país de América del Norte, ya que pronto volvería a su soñada Rusia.
           

              Finalmente la URSS fue disuelta en 1991. Antes, en agosto de 1990, al escritor le fue devuelta la ciudadanía soviética. La caída del sistema le permitió ese regreso, ahora Rusia lo recibía como un héroe, un héroe que hablará mucho del pasado y poco del presente, solo para exaltar el nuevo orden o así creyeron ingenuamente las nuevas autoridades, que lo deseaban utilizar como parte del circo político que habían construido, todos los nuevos líderes rusos deseaban sacarse fotos con el “perseguido de la tierra”, el antiguo parias, no escatimaron en elogios y premios, deseaban transformarlo en un monumento viviente, y comprendamos este punto como literal. En mayo de 1994 Alexander Solyenitsin y su familia emprendieron el viaje de regreso a la patria  desde el Oriente Lejano, por el puerto de Vladivostok, y con numerosas paradas en ciudades a lo largo de los diez mil kilómetros que recorrieron hasta Moscú. Solyenitsin dialogó con gente de diferentes edades y profesiones, vivencias y realidades, compartió con ellos sus pensamientos, acercándose también a los problemas de la actualidad rusa, quería palpar el verdadero ethos de la legendaria Madre Rusia, aquella que su oriente había sido la expansión de la cultura y religión Católica Ortodoxa, quería saber cuánto de aquello quedaba aun después del ensayo fallido ateo, muchos, por no decir casi todos, deseaban que la historia de Alexander quedara hasta ese momento, de hecho ese fatídico artículo con el cual empecé este ensayo lo daba a entender claramente, el viejo y amado Alexander  debió morir en 1994 y no en 2008, pero para desgracia de muchos y alegría de pocos, el viejo perseguido de la tierra siguió viviendo veinte años más, mostrando una faceta que dejo perplejos e indignados a cientos, Solyenitsin no críticó al comunismo para decir que el liberalismo era lo correcto, sino que críticó el comunismo por ser perverso, eso no implicaba que él no considerara el liberalismo como otra perversión del siglo XX, por lo tanto, no se debe extrañar que el otrora perseguido volviera a sentir los brutales tiempos de la censura que se erigieron como muros de alambres, se podía palpar nuevamente el viento del Gulag, pero esta vez era de orden democrático.
Aun en Vermont escribió un ensayo que comienza a presagiar cual es el rol que él va a tener en el nuevo orden, y no será otro que el que siempre tuvo, ser la voz de aquellos que no se pueden expresar libremente, ser una conciencia de un mundo sin conciencia. Este ensayo Alexander Solyenitsin lo titula “¿Cómo reorganizar Rusia?” o Reconstruyendo Rusia, salió publicado en dos periódicos soviéticos simultáneamente, “Komsomolskaya Pravda”, diario de las juventudes comunistas y “Literatunaya Gazeta” órgano oficial de literatura y cultura del estado. Este escrito optimista y lleno de sueños era más bien un plan para volver a retornar los valores reales rusos, es un texto conmovedor, porque realiza una síntesis de los desastres sufridos por el país durante el experimento marxista, como por ejemplo cuando los líderes comunistas en su deseo imperialista destruyeron el medio ambiente y la vida social rusa, sobretodo del campesinado, que a juicio del escritor fue el que más sufrió con las reformas. Pero el ensayo no solo se enfoca en una revisión reciente de la historia rusa, sino que colocaba la voz de alerta sobre el gravé  peligro que se cernía sobre la tierra de Pasternak, si en un acto de locura y sin medir consecuencias se pasara a rasa tabla del “derroche comunista” al nihilismo liberal. Para Alexander la tragedia de Rusia debía ser una lección para no abrazar ideologías occidentales, como panaceas de salvación “El Telón de Acero ofreció a nuestro país una magnifica protección contra todos los rasgos positivos de Occidente: contra sus libertades civiles, su respeto al individuo, su libertad de acción personal, su alto nivel de bienestar, sus espontáneas actividades caritativas. Pero el Telón no llegó al fondo y permitió la filtración de estiércol líquido: la inmoderada y miserable <<cultura popular de masas>>, las modas totalmente vulgares y los subproductos de la publicidad desmedida, que han sido ansiosamente asimiladas por nuestra desvalida juventud. La juventud occidental ha enloquecido a causa del exceso, mientras la nuestra se afana en imitarla mecánicamente a pesar de su pobreza. Y la televisión de hoy en día distribuye amablemente estos raudales de porquería por toda la tierra” (p 40). Por lo que el camino para construir un modelo de progreso para su país se debe basar en lo que fue, es y lo que debe ser la “gran Madre Rusia”. Aunque el ensayo se enfoca en la profundidad del pasado y los peligros de los cambios, no es el centro mismo del trabajo, ya que la idea central en realidad es ser una guía segura de cómo se debía reconstruir la tierra de los antiguos Zares. Daba para esta reconstrucción la necesidad de que resurgieran los “nacionalismos locales” como una forma de adquirir una identidad real y la construcción de las naciones otrora subyugadas por el sueño imperialista comunista, por lo tanto él esperaba la disolución de la URSS y el nacimiento de un crisol de naciones. Deseo aclarar que Solyenitsin no era partidario de un nacionalismo enfermo y destructivo, para él estos eran sinónimo de fascismos, si no que predicaba el concepto de la reivindicación de la personalidad cultural de una nación y el respeto a ella como base para la construcción de un futuro, algo que persiguen por ejemplo pueblos como el mapuche en Chile.
            El texto fue leído al principio con complacencia por las autoridades y los nuevos apóstoles del orden neoliberal, pero pronto se dieron cuenta que el Premio Nobel no les estaba alabando por sus hazañas, entonces como generación espontánea  aparecieron los detractores, los que verán en sus palabras un discurso “xenófobo” y “nacionalista” que no está de acuerdo con las ideas de igualdad y tolerancia imperantes, lo acusaron de desear ideales muertos hace cien años y de querer el retorno de las políticas del despotismo depravado de los zares. Alexander a través de cartas públicas defiende sus ideas y expuso que si Rusia sigue la senda del liberalismo occidental entraría a un callejón sin salida, por supuesto no es escuchado, toda Rusia está afiebrada y deslumbrada con Occidente, una anécdota que grafica esto nos la relata el escritor e historiador Joseph Pearce, el cual paseando por una librera de Moscú preguntó por los libros de Solzhenitsin, el dependiente le dijo que no se editaban y que los podía encontrar en alguna librería de textos usados, pero le señaló la fascinación que existía por la novela basada en la película <<Death Wish>> protagonizada por Charles Bronson o la teleserie mexicana <<Simplemente María>>, por tanto el pueblo ruso no estaba dispuesto a escuchar predicas de nadie, sino que reivindicaba su sagrado derecho a la “pura entretención” como los occidentales.

Joseph Pearce
Asentado en Moscú inició una serie de proyectos como su programa de televisión en donde exponía temas de interés político y cultural en general, pero Alexander Solyenitsin no se podía conformar solo con eso, era un espíritu por esencia crítico, prueba de ello era su vida misma, y por esto no se pudo quedar callado con el show de la corrupción y la desmedida en que se sumergió el nuevo estado de Rusia, el cambio no iba por el camino adecuado a todas luces y Solzhenitsin decidió denunciarlo públicamente.
Rusia definitivamente había tomado la ruta del capitalismo neoliberal, con una permisividad absoluta, pronto las mafias y los nuevos empresarios salidos de las antiguas filas comunistas y de la KGB se hicieron con el poder económico y político. El desmembramiento de Rusia y su palpable debilidad frente a su incapacidad para poder reaccionar en contra de las acciones de Occidente y los Estados Unidos era más que evidente, solo se debía colocar como ejemplo el triste espectáculo que daban sus fuerzas  en la fallida  primera guerra en el Cáucaso en contra de los chechenos, en donde los otrora invencibles soldados rusos debieron hacer frente a un pueblo unido por un sueño, dispuesto a realizar los sacrificios más grandes, que rayaban en el fanatismo y la brutalidad máxima para conseguir su independencia. Solzhenitsin  decidió que debía exponer la tragedia de Rusia en una trilogía de ensayos que fueron mostrando en progreso la decadencia de las reformas neoliberales y los errores políticos del nuevo gobierno democrático, decir las cosas por su nombre y no con eufemismos como a los políticamente correctos guardianes del nuevo orden gustan que se expresen las personas.
El primero de estos escritos a parece en 1991 con un sugerente título “El problema ruso: al final del siglo XX”,  es un ensayo que continua con la crítica a las políticas del gobierno, pero esta vez colocándole nombre y apellido a esos problemas, por ejemplo desnuda las malas prácticas de Boris Yeltsin como gobernante y hace ver aquello que odiaba de Estados Unidos, el sentido del <<Nihilismo Puro>> de la sociedad individualista, que se estaba filtrando por todas partes y que se hacía presente en los cambios de Rusia. Por su puesto las críticas no se hicieron esperar y esta vez se le tildo de retrogrado empedernido, casi un vende patria, a pesar de ello se le perdono el escrito, después de todo era un premio nobel.


            Continuando con sus ensayos de denuncias público en 1992, solo unos meses más tarde que el anterior, “Rusia bajo los escombros” o “Rusia en el Abismo”, este sería un extenso texto que tiene como idea central la pérdida del poder político y económico de Rusia, frente a grupos de élite y mafias organizadas, con la entrada de capitales occidentales sin un filtro, expone crudamente como los dirigentes políticos de Rusia están más preocupados de mantener y extender sus nichos de poder, sin importarles los costos sociales, culturales y económicos. Hace hincapié en la necesidad de detener en Rusia la invasión de la anti – cultura de occidente, la cual impone valores sin sentido y mina las culturas locales, creando una homogenización con el único fin de crear un mercado dócil y consumidor. De más está decir que este nuevo ensayo molesto a muchos dentro de Rusia y fuera de ella también, nuevamente los descalificativos de nacionalista fanático aparecieron, pero en esta ocasión optó por el silencio inteligente, frente a la desmedida de sus críticos.
Los invisibles, es el tercero y último de estos ensayos de denuncia, pero a diferencia de los otros anteriores en los cuales se exponía la decadencia de los poderes fácticos, en este otorga la solución, al igual que León Tolstoi expone que la solución se encentra en la población común, el campesino y el obrero, los silenciosos, aquellos que han guardado el verdadero ethos de lo que es la Rusia autentica, notable ensayo por sus características históricas, sociológicas y emocionales que con talento Alexander Solzhenitsin supo exponer. Las críticas nuevamente arreciaron con firmeza, su programa fue cancelado por falta de rating, aun cuando tenía una muy buena audiencia, se retiró a la vida privada, a leer y seguir escribiendo en su modesto, pero cómodo departamento. Las entrevistas se fuero distanciando, él se fue distanciando, al igual que los grandes intelectuales Solzhenitsin, ya no deseaba conversaciones con hombres, sino con ángeles, de vez en cuando se le veía en algún programa o recibía algún escritor en su casa.

En 1998 Solzhenitsyn público el que sería a la postre su penúltimo ensayo titulado “El error de Occidente” , en este escrito realiza un recorrido por su vivencia en Estados Unidos, Alemania Federal y Suiza, para luego indagar en los patrones de Occidente criticando mordazmente su democracia liberal, que él considera de “Sloganes” y carente de profundidad, la califica como una mera “rutina”, como algo que se debe realizar, pero no se sabe claramente el porqué, este punto se podía asimilar con el cuento de Frank Kafka “La Gran Muralla China”, una democracia que solo beneficia a las minorías y mantiene cierto apoyo gracias a la maquina alienante de los que usufructúan de ella, para transformarla en un “Valor Humano”, de ahí la necesidad de condenar todas las demás alternativas al sistema. Con la democracia liberal viene de la mano su economía que se basa en el más profundo egoísmo, la comodidad y la complacencia, pero sin un sentido social y menos solidario, para terminar exponiendo el carácter nihilista de los nuevos valores, laicos, ateos e ingenuamente libres de la sociedad egoísta e individualista de occidente, finalizando con una afirmación que es una profecía, que no será otra que la destrucción de occidente como cultura, la idea más lapidaria se encuentra en la decadencia de la literatura “La literatura que no es aliento para la sociedad contemporánea, que no se atreve a transmitir los dolores y los temores de la sociedad, que no advierte a tiempo las amenazas contra la moral y los peligros sociales, no merece el nombre de literatura, sino que es sólo una fachada. Esa literatura pierde la confianza de su propio pueblo, y sus obras publicadas se utilizan como papel higiénico en lugar de ser leídas”. Las críticas fueron muy fuertes, aparte de nacionalista, ahora era un retrograda, misógino, machista y fanático. A pesar de ser un hombre tremendamente criticado, el gobierno de Putín,  quiso premiarlo por su trayectoria, pero durante la entrevista entre el Premier ruso y  Solzhenitsin, este último le enrostro todo lo que él consideraba errado de su política, para luego negarse a recibir el premio “No puedo aceptar el galardón de parte del poder estatal que ha llevado a Rusia a la desastrosa situación actual. Puede ser que, transcurrido bastante tiempo, este galardón lo acepten mis hijos”.

Solzhenitsin aún le quedaba su último combate, por muchos años acaricio la idea de escribir un gran libro de historia - ensayo sobre las relaciones entre los rusos y los judíos, por diez años investigó y escribió un largo texto que fue publicado en 2001 con el sugerente título de “Doscientos años juntos (1795 – 1995)”, debo confesar antes de hacer mención a las ideas centrales del texto, que para mí fue una verdadera odisea poder leer solo una parte pequeña del libro, no porque no quisiera leerlo o fuera muy complejo, sino por la casi imposibilidad de encontrarlo, no existe una versión en español, tampoco en inglés (a excepciones de traducciones piratas de dudosa veracidad y rigurosidad), solo hay versiones del libro en francés y alemán que además son muy limitadas, el gobierno ruso ha realizado una censura del libro para “defender la honra de un genio, que cayó en la demencia senil” o por lo menos esa parece ser la justificación infantil que se ha entregado a occidente, que dicho sea de paso, no le ha molestado para nada tal censura, parece que existe un miedo casi terrorífico a dar a conocer el texto, como si este dijera una verdad que no se puede saber, pero en honor de lo poco que he podido leer me ha parecido mesurado e intelectualmente superior.
Después de las explicaciones y apelando a la indulgencia del lector paso a explicar un poco este ensayo, en primer lugar es muy sincero, descarnado y realista, muestra los vaivenes de las relaciones entre rusos y judíos, exponiendo con detalle las crueldades que ambos grupos se infringieron en su larga historia, probablemente el punto máximo del ensayo es cuando entra a relatar los movimientos revolucionarios dirigidos por anarquistas y comunistas, no escatima constantemente mostrar que estos  no estaban integrados ni por judíos, ni rusos, en verdad, ya que eran hombres odiosos de las culturas rusa y judía, que habían abrazado ideas occidentales contrarias a los grandes valores de las culturas que representaban respectivamente, para implantar por la fuerza de la irracionalidad en Rusia una ideología “del odio”, cómo se puede ser judío se pregunta el escritor sin creer en Dios y los valores de la judería, como se puede ser ruso sin creer en Dios y la gran ortodoxia, ese es el punto central de su examen, finalmente el texto termina con una reflexión sobre la culpabilidad de ambos grupos y la necesidad del perdón como única forma de construir una verdad liberalizadora y una relación de hermandad, Solzhenitsin plantea que ya no se puede seguir con esas viejas y anquilosadas mistificaciones y mutuas acusaciones que solo crean un muro de separación, por esta razón la verdad es fundamental para el perdón y este para construir una convivencia genuina.

Cathy Young La auto impuesta
defensora de los derechos cíviles

Antes de ser publicado el texto varios editores sobre todo de Francia, Inglaterra y Estados Unidos le hicieron presente el problema de publicar su obra porque se podría considerar “antisemita”, lo que significaría una a remetida más fuerte que nunca en contra de su trabajo, Solzhenitsin nuevamente no tuvo miedo, porque iba a tener miedo, solo lo tienen aquellos que no aman la vida, el libro se publicó en Rusia, Francia y Alemania, la crítica no se hizo esperar por parte de “grupos de defensa de los derechos civiles” o por lo menos dicen hacerlo, socialistas de la “nueva era” y algunos grupos judíos extremistas que a la más leve critica enarbolan la bandera del “fascismo” y “antisemitismo”, la periodista del Boston Globe Cathy Young fue el vivo ejemplo de esta barbarie inquisidora, lo crítico furiosamente con un artículo titulado “Tradicionales perjuicios: El antisemitismo de Alexander Solzhenitsin”, lo curioso de la crítica de esta periodista es que el libro no estaba disponible en inglés y al menos que ella supiera ruso no veo la forma de cómo pudo leerlo en 2002 (aun no salía publicada las versiones en francés y alemán), aún más después de una leída simple del artículo se puede apreciar que la señora Cathy utiliza solo fuentes periodísticas para construir sus argumentos y en ningún caso las obras del escritor ruso, pero obviando esta acción, ya que los periodistas gustan de citarse entre ellos como fuente de absoluta confianza, y perdonando las ironías ridículas que realiza ahondemos en las partes que la señora periodista obvio en su destemplado y aparentemente ignorante comentario del libro y es que Solzhenitsin realiza una crítica dura y directa a las políticas inhumanas de los “polgromo”, alaba las ideas del ministro Pyotr Stolypin por terminar con las injustas medidas antijudías del gobierno de Nicolás II, muestra descarnadamente las lamentables acciones de los ejércitos blanco y la odiosa propaganda en contra de los judíos tildándolas de inhumanas, realiza un sentido homenaje a las víctimas del holocausto durante la Segunda Guerra Mundial y destaca la acción de la comunidad judía en la defensa de la madre Rusia. Además de exponer una descarnada crítica al fascismo germano y su torpe política anti judía. Por tanto, que ideas antisemitas vierte Solzhenitsin en su libro, decir por ejemplo que una parte de anarquistas y comunistas eran de origen judío, que eran jóvenes extraviados, cansados de las injusticias hacia su comunidad y que abrazaron estas ideologías nihilistas como única forma de sacudirse el yugo de la opresión, pero que con esto traicionaron su legado, creo que eso no podría considerarse un concepto antisemita, más bien una verdad histórica y una interesante hipótesis, que está muy de la mano con la opinión de muchos rabinos que condenaron las acciones de miembros de su comunidad por alejarse del camino de la “Tradición”, al parecer la señora Young, solo ve lo que desea ver, y es que ella es una mujer de ideas fanáticas e intolerantes, ya que al final de su pobre articulo remata este con el siguiente pero muy clarificador argumento “El anticomunismo de Soljenitsin, cada vez más claro, nunca fue una defensa de la libertad individual. Era una defensa de un tipo diferente de colectivismo: étnico, religioso y tradicionalista. Esto está lejos del único momento en que una mentalidad tan antisecular, antimodernista y antiindividual ha estado vinculada a prejuicios contra quienes no encajan en el colectivo”  aquí se puede apreciar todo su odio reprimido en contra de los que no se alinean a su visión de lo “POLITICAMENTE CORRECTO”, por eso el ruso Sholem Aleijem, debe cuidarse de la señora Young, ya que su libro “Las hijas de Tevye” (El Violinista en el Tejado, versión cinematográfica) expone un tema que no se debe mencionar a juicio de la periodista y puede ser acusarlo de expandir el antisemitismo por presentar a un judío – bolchevique - comunista en su narración, como lo era  “Perchick”.
Amos Oz

Solzhenitsin salió de su exilio autoimpuesto y dio una rondad de prensa en donde explicó sus dichos, cosa ridícula porque se debe leer el libro para darse cuenta que no tiene nada de antisemita, pero hay personas que por su condición intelectual requieren mayores explicaciones, expuso con honestidad que su libro no habla de odio sino de “verdad” y “reconciliación”, porqué sin una no puede existir la otra, finamente de la inteligencia israelita salió la defensa a su texto encabezada por el eterno candidato al premio Nobel Amos Oz, no podía ser menos, un intelectual y novelista que palpo en carne propia la incongruencia de los fanáticos de siempre, aquellos que solo entienden, lo que desean comprender y todo lo demás lo vuelven un tribunal inquisidor, defendió a Solzhenitsin,  porque consideró que su libro era un acierto y una verdad ineludible de la que se debe hacer cargo rusos y judíos, defendió a Solzhenitsin porque por muy dura que sea la verdad, es la única fuerza liberalizadora de los hombres y lo defendió porque un espíritu libre, reconoce a otro espíritu libre en su camino, lo tildaron de traidor, pero Oz no le importó, no era la primera vez que lo hacían y no sería la última “Autores, intelectuales, artistas: Emile Zola, Thomas Mann, Pasternak, Solzhenitsyn. ¿Por qué irnos tan lejos? (…)Puedo seguir así toda la noche, pero quiero decirles que este club es tan honorable que si lo comparáramos con el de los políticos, líderes e intelectuales que jamás fueron acusados de traición por sus contemporáneos, creo que el club de los ‘traidores’ es más respetado históricamente. Cuando alguien me llama traidor me agacho para levantar esta etiqueta y colocármela como insignia. Por lo menos tengo compañía excepcional (…) No puedo afirmar eso hoy pero sí les puedo decir otra cosa: quienes hoy les tiran piedras son efectivamente herederos de aquellos que les tiraban piedras a los profetas de Israel. Muchas gracias.” A pesar de ello el libro no se publicó en español por considerar que había muchos problemas, mientras que las ediciones en alemán, y francés fueron muy limitadas, en la web ha sido muy restringida su publicación y aparecen extractos muy poco confiables, en páginas aún menos confiables, que tienen olor a fascistas encubiertos. Los fanáticos que como muy bien dice Amos Oz no desean ver, ni oír la verdad, no lograron frustrar a  Solzhenitsin, no lo habían podido doblar fuerzas inconmensurablemente más fuertes, no había ido al infierno del Quinto Circulo del Gulag y regresado para sentirse intimidado por unos pocos arrogantes que se auto denominan defensores de los sagrados derechos de las personas, aun cuando ellos mismos las violan impunemente o apoyan acciones de dudosa ética política.
Un último comentario sobre este punto, es que si el gobierno ruso no libera los derechos para su publicación masiva, y para que además se realicen traducciones a diferentes idiomas, el libro puede ser tergiversado y manipulado por grupúsculos de fascistoides que ridículamente pueden usarlo como propaganda pervertida de sus ideas, como sucedió con el ensayo de Arthur Koestler “La decimotercera tribu” obra que el autor escribió con la clara intención de criticar las ideas antisemitas esparcidas por el nacionalsocialismo, recordemos  que  Koestler es judío (su madre era judía), vivió un tiempo en un  kibutz y abrazó el sionismo y las ideas de Zeev Jabotinsky. Fue un comunista convencido, hasta que vio lo que Stalin realizaba, esto lo hizo cambiar a un socialismo menos militante, todo lo que he dicho de Arthur solo tiene la clara intención de hacer notar que el autor de la Decimotercera Tribu ni en sus sueños más decadentes sería posible que fuera partidario de los fascismo, pero estos grupos se han apropiado de su obra utilizándola como parte de su propaganda perversa antisemita, por esta razón es prudente y muy acertado que la obra de Solzhenitsin deje de ser estúpidamente censurada o será pasto de estos grupos contrarios al judaísmo.

            El tiempo se había terminado para el gran perseguido de la tierra, pocas vidas han sido tan ricas en avatares, tan prolífica en poesía y tan profunda en reflexión, por ello el 3 de agosto de 2008 antes de expirar a consecuencia de una insuficiencia cardíaca en su residencia de Moscú, pudo decir las palabras sagradas de Jesucristo en la cruz “padre todo está hecho”. Cuando el público se enteró de su muerte a través del comunicado dado por la familia sintió un gran pesar, rápidamente las autoridades a las que el tanto crítico se hicieron presentes con un funeral de estado, para apropiarse de la memoria de un hombre digno e intelectual, se le velo en la sede de la Academia de las Ciencias de Rusia, se le llevo en la cureña militar cual trofeo de exhibición, pero también estuvieron los otros, aquellos que leyeron sus obras, reflexionaron con sus palabras y amaron la verdad de su verbo y como muy bien dice Yevgraf  (Alec Guinness) durante el funeral de su hermano Yuri en la película “El Doctor Zhivago “el pueblo ruso ama  la poesía y por ello  sabe cómo se debe amar a sus poetas” por esto acudieron en masa los moscovitas, para rendirle un último homenaje. Al hombre que pidió ser enterrado junto a la tumba del historiador ruso Vasili Kliuchevski  en el cementerio del monasterio Donskói de Moscú, como un verdadero ruso, en la ortodoxia misma. Se le recordará como el gran crítico del Comunismo por la propaganda liberal, pero ese apelativo no es del todo real, porque como hemos visto Alexander Solyenitsin en realidad también fue un crítico del modelo neoliberal, fue un hombre que elevo su voz ahí en el desierto para todos aquel que lo desearon escuchar, para todos los que fueron perseguidos, difamados, odiados y sometidos, porque mientras exista un solo campo de Concentración, un lugar de tortura, un lugar donde no se le permita expresarse a un hombre, aun estará vigente la obra de este ruso, que fue el ejemplo de una Fe superior, porque como muy bien nos dice Pearce es “un alma en el exilo”.

Funeral del perseguido de la tierra



8 comentarios:

  1. Que gusto saber que le has dedicado unas letras a este viejo amigo, que te presenté hace tantos años.

    Tengo la esperanza, que con el paso de los años, pueda haber una revaloración de Solzhenitsin. Declararlo como pasado de moda, haría inexpicable que aún se edite y lea Victor Hugo, Orwell, ambos expositores del sentir de una época, sobre hechos históricos puntuales. ¿Por qué no es conflictivo García Marquez, defensor del extinto castrismo, o Borges, amigo de Pinochet?.

    No creo que exista una lista muy extensa de obras que reflejen la complejidad del individuo, como lo hacen los relatos de madurez de A.S., respecto a eso, solo un comentario, Un día en la vida de Iván Denisovich, no es su primera obra publicada, sino la primera que logró resonancia. Ya desde ese momento fue vilipendiado en los círculos literarios de la URSS, pues el protagonista no vive en un constante sollozo ni es víctima de una furia contenida, lo que estaba de moda en aquellos días en que había que denunciar la horrorosa-esclavitud-vivida-bajo-Stalin-y-su-lacayo-Beria.

    La profunda misericordia que demuestra en Pabellón de Cancerosos, hacia todos sus personajes, incluido el odioso Rusanov, se ve profundizada en El Primer Círculo, en donde el mismo Stalin es un hombre lleno de miedos, arrepentimientos, inseguridad, los que trata de esconder tras una máscara de acero.

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  2. Hace unos 20 años más o menos me conversaste de este ruso, este escritor desconocido para mi y creo que para una cantidad muy grandes de nuestros compatriotas, me atrajo de su libro "El Archipielago Gulag" tomo I, su gran capacidad para atraer al lector al lado humano de un horror sin nombre, que escapaba a la racionalidad, a través del camino del humor, de ese humor negro que te permite comprender acabalidad algo que debiste llorar como un loco. Creo que eso es lo que más me atrae de su pluma, esa honestidad, la simpleza de las ideas y la profunda reflexión a la que nos lanza sobre el hombre. Debo confesar que a la hora de las lecturas los ensayos me han ganado más que sus novelas y tengo una deuda en esa materia, a pesar de ello las novelas que he leído son extraordinarias por el contenido humano que expresa, como tu bien dices, hasta los bestías son hombres. A través de los años he comprendido cada vez mejor su idea, la senda que deseo crear, que la vida es hermosa en si misma y que vale la pena vivirla completamente. Deseo en otra ocasión profundizar en sus novelas y cuentos que estoy leyendo. Una vez escuche decir a Insunza que cuando se fue exiliado de Chile, tuvo la ocasión de leer a Solzhenitsin y que representa en sufrimiento de él otros miles de chilenos, el problema era que hablaba desde la tienda de su colectividad, a lo que voy este ruso nunca pasara de moda, porque el sufrimiento humano por desgracia tampoco pasa de moda

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  3. Como es de costumbre, a los que no son de derechas ni de izquierdas sino, como diría Cristo, «son de arriba», se convierten en objeto persistente de la incomprensión de los extremos. Y llamo «incomprensión» a los sinceros detractadores, no a los showman de turno, no a los que venden los eslóganes del establishment que sí pasan de moda. Súper buen artículo.
    Paz y éxito.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, creo que Alexander es un ejemplo de templanza, valentía y amor por la vida, fue un hombre que lucho en la tierra de las persecusiones, porque fue siempre coherente al extremo de colocar su vida en constante peligro, el no era como un Harry Heller del Lobo estepario, un burgués con pensamiento crítico que a la primera huye o cambia su perspectiva de las cosas, él fue siempre un hombre como el que Pilato señalo al mostrar a Cristo "Ecce Homo", ese es un hombre de verdad, digno de seguir, estudiar y querer, por que al final su vida nos acerca a Cristo.

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  4. Alexander Zolshenitsin fue muy "reivindicado" por el pinochetismo y la derecha anticomunista de los 70 y 80s en Chile, pero como tú muy bien señalas, mi amigo Sardaukar, se quedaron con la superficie, no lo habían leído. Debo confesar mi ignorancia de la obra de este autor ruso, pero tu texto me motiva a leerlo. Muy bien escrito, apasionado. Me encantó hasta la emoción esa foto que publicaste del escritor junto al tiranuelo de Putin, parece un viejito senil recibiendo el homenaje del Poder, pero el les dijo NO. Es "fácil" clasificar a Zolshenitsin de anticomunista, la derecha más retrógrada lo reivindicaba (cada vez menos eso si). Pero de ahí al mote de "antisemita", es como mucho, ¿no?
    A propósito de que nombras a Boris Pasternak y su novela Doctor Zhivago, déjame contarte una "anécdota": el prestigioso editor comunista italiano Giangiacomo Feltrinelli bregó por traducir y editar este libro en Italia, y por pagarle al autor por esta publicación. Su empeño le trajo problemas, y fue expulsado del PCI. Pero él reconoció a otra alma libre. En los 70, Feltrinelli militó en la ultraizquierda, y murió participando en acciones guerrilleras.
    Saludos para ti.

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  5. Querido Miguel, mi colección de Alexander esta a tu entera disposición, me jacto y sonare un poco pretencioso en esta materia, pero para mi es un orgullo de tener casi su obra completa, difícil de adquirir en estos días. Con relación a lo que tu mencionas, es muy cierto que la dictadura de Pinochet y los grupos más extremos de la derecha chilena, lo reivindicaron a Alexander como el gran crítico al sistema comunista, de hecho publicaron dos ensayos uno conocido como "denuncia" y "critica al comunismo", a través de la Universidad de Chile, por esta razón fue invitado a exponer en la misma universidad y estaba estipulado una reunión con el dictador, todos los preparativos se frustraron porque el "Viejo Perseguido", se reunió en Estados Unidos con autoridades del régimen chileno y cuando estos extendieron la invitación les dijo que por lo él sabía Pinochet era un dictador criminal, opresor y que él no apoyaba ese tipo de régimen y que por el dinero de la venta de sus libros no se preocuparan porque el no les había pedido que los publicaran, luego les pidió que se fueran, porque se sentía ofendido por tenerlos en su casa. Poco falto para que los mandara a la mierda. él Siempre fue un hombre que defendió con valentía la dignidad humana, no estaba de acuerdo con el comunismo, porque este se corrompió en el poder y no estaba de acuerdo con el liberalismo porque era egoísta, brutal y volvía a las personas autómatas. Mando literalmente a la Mierda a Putin y al corrupto gobierno Ruso. él admiraba a la gente sencilla, el busco al hombre por todos los medios, por que al final fuera de las ideologías esos somos, hombres con cosas buenas y malas. Cuando leí la biografiar de Pasternak, me entere justamente lo que le paso a su editor en Italia, un hombre coherente hasta los huesos con las ideas de izquierda que termino siendo expulsado y agredido, otro tildado de "traidor", pero demostró más entereza que muchos revolucionarios de café, murió como lo hizo también el poeta español Miguel Henriquez mandando a la mierda a sus pares poetas de izquerda que en vez de estar en el frente con el verdadero pueblo, comían felices en un palacio de Madrid, y realizaban sus discursos revolucionario, aun recuerdo cuando verso "aquí hay mucha puta y muchos hijos de puta". Soljenitsin es un ejemplo de coherencia que tanto le falta a este mundo.

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    1. Mi estimado, disculpa... ¿te refieres al poeta Miguel Hernández?

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    2. Si, creo que me equivoque, me refería al gran Miguel Hernández

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